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Salmo 45 – El dominio del rey (263)

Imagen del programa Salmo 45 – El dominio del rey (263) en Radio Solidaria

Salmo 45 Versículos 6-9: El dominio del rey

Bienvenidos a Miradas. Seguimos progresando por el libro de los salmos, y un poquito cada día, sin dejar ningún salmo atrás, ya hemos llegado al salmo cuarenta y cinco.

Este salmo relata una celebración nupcial dedicando su primera parte a describir al novio y la segunda a la novia.

El novio es rey e hijo de rey y la novia es hija de rey y sus hijos son príncipes. Incluso es fácil percibir en el salmo la relación entre Cristo y su iglesia.

Hoy detendremos nuestra Mirada en los versículos seis al nueve con los cuales terminan las alabanzas al novio.

Los versículos seis al nueve del salmo cuarenta y cinco dicen así: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean. Hijas de reyes están entre tus ilustres; Está la reina a tu diestra con oro de Ofir”.

Estos versículos hablan del dominio del rey e introducen a la reina, todo ello con un lenguaje que señala al Rey de reyes y Señor de señores.

En la epístola a los hebreos se recoge la mayoría del texto que hoy comentamos y se aplica a la deidad de Jesucristo. Porque el texto habla de Dios como rey, y de Dios que le unge, por lo tanto en esta parte del canto nupcial hay una referencia clarísima a la deidad de Cristo. Pero, sigamos adelante.

La primera frase que encontramos reconoce el reinado eterno de Dios, pues dice: “Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre”.

Esta permanencia eterna respalda nuestra confianza, Dios no tiene caducidad.

La siguiente frase habla de rectitud en el gobierno, pues dice:

“Cetro de justicia es el cetro de tu reino”.

La honradez y rectitud son esenciales en cualquier nivel de gobierno, en Dios son perfectas. Ahora, aunque, como ya hemos visto, se refiere también a Cristo, el salmo vuelve a ocuparse del novio, y dice: “Has amado la justicia y aborrecido la maldad”.

Este rey hijo tiene un comportamiento adecuado para ejercer, por eso añade el texto:

“Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo”. Ungido como rey, es evidente, y lo es porque reúne todas las cualidades necesarias en el grado más alto.

Seguidamente se resalta de nuevo que el rey ungido se destaca mucho en medio de todos los demás, esto era normal decirlo del novio, y mucho más del glorioso novio de la iglesia, pues dice: “Con óleo de alegría más que a tus compañeros”.

Es decir, destacando mucho entre los demás de tu cortejo. Los perfumes de fiesta eran normales y se mencionan aquí con esta frase:

“Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos”. Antes de verle ya se percibía su cercanía por el delicioso aroma de sus vestidos. Viene ahora la música de la boda que suena en los palacios, pues dice:

“Desde palacios de marfil te recrean”.

Sigue la mención de princesas en su corte al decir: “Hijas de reyes están entre tus ilustres”.

Y se cierra esta parte del salmo introduciendo a la novia como reina a su lado, pues dice:

“Está la reina a tu diestra con oro de Ofir”.