Salmo 45 – La novia del rey (264)

Salmo 45 Versículos 10-13: La novida del rey
Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando, poco a poco, por el libro de los salmos y sin dejan atrás ninguno, hemos llegado, y ya estamos terminándolo, al salmo cuarenta y cinco.
Este salmo parece dedicado a una boda real, ya que la primera parte ensalza al novio, dando muchos detalles de su condición real, y la segunda a la novia, que es hija de rey y que va a reinar con el novio. Incluso es posible, sin esforzarse, ver en el salmo la unión de Cristo y su iglesia.
Hoy detendremos nuestra mirada en los versículos diez al trece en los cuales se inicia la alabanza a la novia.
Los versículos diez al trece del salmo cuarenta y cinco dicen así:
“Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre; Y deseará el rey tu hermosura; E inclínate a él, porque él es tu señor. Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo. Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido”.
Como dijimos hace un momento, el salmo es un canto nupcial que alaba primero al novio y después a la novia.
En estos versículos comienza el canto dedicado a la novia y, en esta primera parte, comienza con consejos a la princesa que va a casarse con el rey.
Son todos muy interesantes y sabios, válidos para todos los tiempos. Comienzan estos versículos pidiendo toda la atención para escuchar los consejos, que parecen de un padre, diciendo:
“Oye, hija, y mira, e inclina tu oído”. O sea, atiéndeme bien, voy a decirte cosas muy importantes, que no debes olvidar. Va a casarse con un rey y debe tener muy claras algunas cosas, veamos, comienzan los consejos.
El primero es muy sencillo: te va a cambiar la vida, no mires atrás, pues dice: “Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre”.
O sea, a partir de ahora ya no eres de aquí, eres de tu esposo, tenlo muy claro, y actúa en consecuencia.
Este consejo vale para cualquier novia, entendiendo que no se trata de olvidar literalmente sino de cambiar la prioridad que ahora será el esposo.
Seguidamente viene la primera consecuencia, pues dice: “Y deseará el rey tu hermosura”.
Dicho de otra manera, si te dedicas a tu marido él te corresponderá con su amor y pasión.
Lo que viene a continuación responde al modelo bíblico de la familia, y así lo recoge el apóstol Pedro en su primera carta, pero en este caso, recordemos que el marido era el rey, pues dice:
“E inclínate a él, porque él es tu señor”.
Es decir, se respetuosa con él, lo cual coincide con la enseñanza bíblica para el matrimonio.
Gran parte de la dicha de la novia depende de su forma de relacionarse con el novio.
La condición social de la novia va a cambiar de forma espectacular, pues se le dice: “Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; implorarán tu favor los ricos del pueblo”.
Al ser la esposa del rey, todos querrán ser sus amigos, aunque antes la ignorasen, y recibir sus favores.
Termina esta primera entrega del canto a la novia del rey ensalzando su belleza y la riqueza de su vestido, pues dice:
“Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido”.