Salmo 45 – La esposa del rey (265)

Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro recorrido diario por el libro de los salmos, y sin dejarnos ninguno atrás, hemos llegado al salmo cuarenta y cinco.
Como hemos dicho ya otros días este salmo podría titularse “Las bodas del rey” pues la primera parte del salmo está dedicado a cantar las glorias del rey y la segunda las de su esposa.
Incluso es posible percibir en el salmo acentos de la unión entre Cristo y la iglesia.
Hemos ido viendo el texto del salmo, poco a poco, durante una semana, para aprovechar más la riqueza de su contenido.
Hoy detendremos nuestra mirada en los últimos versículos del mismo dedicados a la novia.
Los cuatro últimos versículos del salmo cuarenta y cinco, a los que dedicamos hoy nuestra Mirada, dicen así:
“Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes irán en pos de ella, Compañeras suyas serán traídas a ti. Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en el palacio del rey. En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra. Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre”.
Estos versículos tienen algunas frases muy interesantes, así que vamos frase por frase.
Primero tratan estos versículos de la procesión nupcial al estilo de la época y lugar, primero tratan del vestido de la novia, pues dice:
“Con vestidos bordados será llevada al rey”. Es decir con el lujoso traje propio de una reina.
Después menciona la selecta compañía de la novia, pues dice: “Vírgenes irán en pos de ella, Compañeras suyas serán traídas a ti”.
Sus amigas, todavía solteras y vírgenes, es decir normales, eran su comitiva nupcial y la acompañarían hasta el palacio, pues añade “Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en el palacio del rey”.
En este momento vuelve a sonar la voz del consejero, que parece ser el padre, y que le dice: “En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra”.
De nuevo se hace referencia a la nueva prioridad, recordemos, primero el marido, y tras él, los hijos, este consejo está muy olvidado en nuestros días y tiene mucho que ver con muchos de los desastres familiares.
Los hijos de la esposa y del rey su marido serían príncipes en su reino.
El salmo termina con una frase, dirigida a la esposa, en la cual se le dice que su gloria, la razón por la cual será alabada, serán sus hijos, pues dice: “Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre”.
Pero este “eternamente y para siempre” nos hace pensar en otro entorno, en otra boda, además de esta a la cual se dedica el salmo inicialmente, recordemos:
“¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe:
Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”.
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