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Salmo 48 – Confirmado (273)

Imagen del programa Salmo 48 – Confirmado (273) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Nuestro diario recorrido por el libro de los salmos ha llegado ya al salmo cuarenta y ocho, y, como cada día, lo leeremos entero para después comentar una parte del mismo.

Este salmo nos traslada a la ciudad santa, al santuario del Dios único y a su misma presencia.

En la primera parte, después de describir la gloria del santuario de Dios, se menciona el intento de asalto por parte de una coalición de poderes de este mundo, que huyen espantados cuando llegan cerca. Y la segunda parte del salmo está dedicada a cantar las maravillas de Dios y de su santuario.

El salmo cuarenta y ocho dice así:

“Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey. En sus palacios Dios es conocido por refugio. Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos. Y viéndola ellos así, se maravillaron, Se turbaron, se apresuraron a huir. Les tomó allí temblor; Dolor como de mujer que da a luz. Con viento solano Quiebras tú las naves de Tarsis. Como lo oímos, así lo hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; La afirmará Dios para siempre. Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo. Conforme a tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra; De justicia está llena tu diestra. Se alegrará el monte de Sion; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios. Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera. Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aun más allá de la muerte”.

Después de leer el salmo cuarenta y ocho vamos a detener nuestra Mirada de hoy en el versículo ocho del mismo que habla de la total y permanente seguridad del santuario glorioso de Dios, y por lo tanto de todos los que se acogen a el, pues dice así:

“Como lo oímos, así lo hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; La afirmará Dios para siempre”. Vamos a examinar cada frase de este breve pero denso versículo. La primera frase es una confirmación de la información acerca del glorioso santuario de Dios, pues dice:

“Como lo oímos, así lo hemos visto”.

Es decir, nos lo habían contado, pero ahora ya sabemos que es cierto, porque lo hemos visto.

Esto, aunque en primer lugar se refiere a la ciudad de Jerusalén, cuando el templo estaba en su máximo esplendor, es evidente que va más allá y nos traslada a la gloria celestial, a la misma presencia de Dios, pues sigue diciendo:

“En la ciudad de Jehová de los ejércitos”. Es decir en la morada del Dios Todopoderoso, el que triunfa en todas las batallas, porque, tanto Él como sus ejércitos, son invencibles. Porque Él es el único Dios el verdadero, y vive allí, lo dice así: “en la ciudad de nuestro Dios”.

Y ya solo queda referirse a su permanencia eterna con estas palabras:

“La afirmará Dios para siempre”.

Precioso y deseable lugar.