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Salmo 48 – Contemplación motivadora (275)

Imagen del programa Salmo 48 – Contemplación motivadora (275) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Nuestra ruta por el libro de los salmos, que ya va por su día doscientos setenta y cinco, ha llegado al final del salmo cuarenta y ocho, un salmo que por su brevedad leeremos completo para después comentar sus últimos versículos.

Este salmo, aunque describe algo de la ciudad santa, Jerusalén, y del santuario de Dios en ella, nos traslada a la misma presencia de Dios y su santuario celestial, así como el carácter de Dios.

El salmo cuarenta y ocho dice así: “Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo. Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey. En sus palacios Dios es conocido por refugio. Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos. Y viéndola ellos así, se maravillaron, Se turbaron, se apresuraron a huir. Les tomó allí temblor; Dolor como de mujer que da a luz. Con viento solano Quiebras tú las naves de Tarsis. Como lo oímos, así lo hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; La afirmará Dios para siempre. Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo. Conforme a tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra; De justicia está llena tu diestra. Se alegrará el monte de Sion; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios. Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera. Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; Él nos guiará aun más allá de la muerte”.

Después de leer todo el salmo cuarenta y ocho vamos a leer de nuevo sus últimos tres versículos en los cuales concentraremos hoy nuestra Mirada.

Estos versículos, que se refieren a la contemplación del glorioso santuario de Dios, dicen así:

“Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera. Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte”. Vamos a detenernos en cada frase.

La primera invita a meditar en la seguridad de la gloriosa morada de Dios, tomando como referencia la gloria de Jerusalén en su máximo esplendor, pues dice:

“Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres. Considerad atentamente su antemuro”.

Es decir, comienza dirigiendo nuestra atención a su fortaleza, como diciendo: fijaos bien en su seguridad inexpugnable, para seguidamente, Indicarnos que entremos en la ciudad y nos fijemos en su gloria, y la demos a conocer, pues dice:

“Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera”.

A continuación nos recuerda la eternidad de nuestro Dios diciendo:

“Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre”. Y termina el salmo con lo más precioso, al decirnos que si Dios es nuestro Dios, nos llevará de la mano a la vida después de la muerte, pues dice:

“Él nos guiará aun más allá de la muerte”.

¿Es esa tu confianza?