Salmo 50 – Audiencia pública (282)

Bienvenidos a Miradas. Nuestra excursión diaria por el libro de los salmos ha llegado ya al salmo cincuenta, que se dirige al pueblo de Dios, denunciando el culto rutinario y sin autenticidad, e invitando al arrepentimiento.
Como el salmo es bastante extenso, no podemos tratarlo en un solo programa, y lo hemos dividido en cinco, de los cuales hoy es el segundo. Cada día leemos un trozo y lo comentamos.
Hoy leeremos los versículos cuatro y cinco que dicen así:
“Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez”.
Ahora, después de leer los versículos cuatro y cinco del salmo cincuenta, vamos a poner nuestra Mirada sobra cada fase de los mismos.
Recordemos que los primeros seis versículos de este salmo son una solemne convocatoria a todo el orbe para asistir a una audiencia pública de Dios contra su pueblo, hemos visto la convocatoria universal y hoy se anuncia la audiencia pública delante de Dios que comienza con estas palabras:
“Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo”.
Las palabras no pueden ser más solemnes, es como si se anunciase a todo el universo, que Dios convoca audiencia pública para llamar a cuentas a su pueblo.
Esta convocatoria descarta por completo la percepción que a veces tenemos de Dios, tomada de nuestro entorno, pero no de la Escritura, como un Dios permisivo y complaciente. Los convocados para ser examinados son precisamente el pueblo de Dios, es decir, los suyos.
El salmo sigue dando datos sobre esta audiencia pública y ahora nos da un dato más acerca de los que van a ser juzgados, pues dice: “Juntadme mis santos”.
O sea, reunid en asamblea, delante de mí, a todos los que yo he separado para que me sirvan y honren con sus vidas y sean testimonio de mí ante el mundo. Aun especifica más la descripción diciendo:
“Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio”.
Es decir, aquellos que ante un sacrificio, por sus pecados pasados, se han comprometido conmigo, a servirme fielmente de todo corazón, porque, el sacrificio sustitutorio siempre tuvo ese significado, cubrir los pecados cometidos y un firme compromiso de vivir en adelante en santidad y fidelidad. Y pueden tener la seguridad de ser juzgados justamente, los cielos, es decir, los ejércitos celestiales lo proclaman, que el examen va a ser justo.
Cualquiera que comparece ante un juez pide esto precisamente, pues ese trato se promete al abrirse esta audiencia pública, al decir:
“Y los cielos declararán su justicia”. Aunque, por si esta frase no se entendió bien, añade quien va a ser el juez examinador de las vidas que comparecen ante Él, pues dice: “Porque Dios es el juez”.
O sea, el juicio va a ser perfectamente justo, porque el mismo Dios será el juez.
Lo cual quiere decir que, si bien no habrá asomo de injusticia, tampoco quedará nada sin juzgar, ningún recoveco de la conducta sin examinar y calificar, y esto ya es más inquietante, porque siempre hay cosas que preferimos dejar como están. Preparémonos.