Cara a cara prog 38 Ana Lorente

Un lugar donde cada uno puede mostrar su talento al mundo en Solidaria Tv
Salmo 51 – Perdóname he pecado (286)

Bienvenidos a Miradas. En nuestro recorrido diario, a lo largo del libro de los salmos, hoy comenzamos con el salmo cincuenta y uno, uno de los más conocidos de todo el salterio.
Este salmo, escrito por David, cuenta su arrepentimiento después de su grave pecado de adulterio con la mujer de uno de sus principales soldados y la muerte del mismo que el mismo David ordenó para intentar encubrir su pecado.
Este salmo es conocido como el miserere. Leeremos cada día un trozo del salmo para comentarlo frase por frase.
Leemos hoy los primeros cuatro versículos que dicen así:
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio”.
El tono de todo el salmo es de total humildad ante Dios, reconociendo el pecado e invocando su misericordia. La primera frase dice así:
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia”.
Como en el resto del salmo, el salmista no invoca derechos, sino necesidad, por ello recurre a la misericordia de Dios.
En la siguiente frase ya incluye confesión y amplía la primera, pues pide que sean borradas sus culpas al decir:
“Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones”.
En las dos frases siguientes reconoce reiteradamente su pecado y que solamente Dios puede limpiarlo, pues dice:
“Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado”.
Seguidamente, hace una confesión más explícita de su pecado, que ahora califica de rebeldía consciente contra Dios, pues dice:
“Porque yo reconozco mis rebeliones”. Y añade a continuación que su pecado le persigue como su sombra a todas horas, como un peso que no puede quitarse de encima, ya que dice:
“Y mi pecado está siempre delante de mí”.
Aun especifica más en su reconocimiento de pecado, al confesar que su pecado ha sido, sobre todo, contra el mismo Dios, porque el pecado siempre es una ofensa contra Dios, pues confiesa:
“Contra ti, contra ti solo he pecado”.
Repite lo mismo con otra expresión en la cual indica que sabe muy bien que para Dios nada de lo que hace o de lo que piensa le es oculto, y él, que lo sabía, no lo tuvo en cuenta, lo reconoce con estas palabras:
“Y he hecho lo malo delante de tus ojos”.
Añade ahora David que reconoce que la sentencia de Dios sobre el pecado es justa, porque Dios siempre dice lo correcto acerca del pecado, lo reconoce con estas palabras:
“Para que seas reconocido justo en tu palabra”. Y, en consecuencia, siempre juzga justamente, nunca hay error en sus juicios, su palabra es verdad y sus decisiones son siempre perfectas, lo dice el salmista con estas palabras: “Y tenido por puro en tu juicio”.
Podríamos resumir estos primeros versículos diciendo que David pide perdón confesando que ha pecado y merece castigo.
Esta actitud, si es sincera, sigue siendo la única que sirve al pecador para acercarse a Dios.
Compromiso Tv Prog. 231 – Remar internacional S.O.S (Los comienzos)

Programa donde se dan a conocer las distintas ONG´s y los proyectos que tienen en marcha