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Salmo 53 – Rechazo total (293)

Imagen del programa Salmo 53 – Rechazo total (293) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Nuestro diario paseo por el libro de los salmos nos ha llevado hasta el salmo cincuenta y tres que hoy comenzamos y que terminaremos el próximo día.

Este salmo describe con mucho detalle a los que desechan a Dios conscientemente y sus consecuencias.

Veremos hoy sus tres primeros versículos que retratan la mayor necedad del ser humano, la de despreciar a Dios.

Los primeros versículos del salmo cincuenta y tres dicen así: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien. Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios. Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno”.

Ahora, después de leer estos versículos, vamos a examinarlos con detalle. Comienza el salmo diciendo: “Dice el necio en su corazón: No hay Dios”.

Es lo que dice, pero a sabiendas de que sí lo hay, por eso es una necedad, una estupidez, porque Dios está ahí, diga ese necio lo que diga. Pero la cosa es aun más grave, porque no solo niega a Dios, sino que se comporta como si no existiese y de su vida no tuviese que responder ante nadie, porque, ahora el salmo pluraliza y dice:

“Se han corrompido, e hicieron abominable maldad”.

Es decir, no es uno solo, es masiva la estupidez de negar a Dios a pesar de las evidencias. Tan masiva, que el salmo añade con tristeza que: “No hay quien haga bien”.

La escena es verdaderamente terrible. A continuación, el salmo nos traslada al cielo, a la morada de Dios, y nos dice, como si quisiera confirmar que esto estaba sucediendo en la tierra, Dios se asoma para observar a la humanidad.

Pues el salmo añade: “Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres”.

Esto nos recuerda, que Dios, no solamente existe, sino que se interesa por nuestras vidas, por la de cada uno, pues añade seguidamente:

“Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios”.

Ya desde antiguo se había dicho que la verdadera sabiduría era el temor de Dios, por eso el salmista dice que Dios busca a algún entendido, algún auténtico sabio. Pero, el resultado es verdaderamente trágico, el salmo lo describe en cuatro frases sucesivas que son como martillazos terribles.

La primera frase dice: “Cada uno se había vuelto atrás”.

Este cada uno quiere decir todos. La siguiente frase dice: “todos se habían corrompido”.

Ahora ya aparece el todos y aclara que se habían deteriorado de forma fatal, es decir, que inicialmente no eran así, pero se degradaron completamente. Aun nos ofrece esta descripción una tercera frase que confirma las anteriores, pues dice:

“No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno”.

Ya no queda ninguna duda, la observación de Dios desde el cielo, sobre toda la humanidad, dio como resultado que era como un océano de maldad. Verdaderamente terrible. Y lo peor es que esto sigue siendo así.

¿Acaso crees que la calificación de Dios sobre tu vida sería diferente? Pues, si lo crees estás en un gravísimo error.

Mil años después, el apóstol Pablo lo confirma. Reconócelo.