Salmo 53 – Contra su pueblo (294)

Bienvenidos a Miradas. Nuestra ruta diaria por el libro de los salmos nos ha permitido llegar al salmo cincuenta y tres que hoy terminamos.
Este salmo hace una descripción general de la humanidad en su rebeldía contra Dios y contra el pueblo creyente, para terminar avisando que esta actitud tendrá cumplida respuesta de parte de Dios.
Leeremos hoy los tres últimos versículos del salmo para después, como hacemos cada día, comentarlos brevemente. Los tres últimos versículos del salmo cincuenta y tres dicen así:
“¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan? Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó. ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.
Ahora, después de leer estos últimos versículos del salmo cincuenta y tres, vamos a examinarlos frase a frase, para entrar más profundamente en su contenido.
Recordemos que el salmo describe el comportamiento anti Dios y sus consecuencias.
Se inician estos últimos versículos con una larga pregunta con la que concluye la descripción de los malvados y se centra en su agresividad contra el pueblo creyente, pues dice tres cosas muy graves:
La primera se pregunta si tanta maldad es ignorancia, o, más bien, lo hacen a sabiendas, la segunda alude a su gran agresividad contra el pueblo creyente, y, la tercera, recalca su rebeldía contra Dios, esta triple pregunta lo plantea así:
“¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?”.
Pero, seguidamente, vienen las consecuencias de su actitud, especialmente por atacar cruelmente al pueblo de Dios, porque Dios no está ausente, ni distraído, ni es injusto, ni ha perdido poder.
La respuesta de Dios a esa insistente y masiva rebeldía contra Él se resume en tres frases, la primera describe el espanto que Dios pone en sus corazones, pues dice:
“Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo”.
La segunda, declara que esto sucede porque Dios es quien defiende a su pueblo y extermina a los enemigos, pues dice:
“Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti”.
Y, la tercera, es la victoria moral, porque los poderosos enemigos son objeto de burla por parte de sus víctimas a las cuales Dios defiende, pues dice esta tercera frase:
“Los avergonzaste, porque Dios los desechó”.
Ahora el salmo tiene un final chocante, que no encaja con la época del autor del mismo, el rey David, a no ser que se trate de una aplicación espiritual, pues termina el salmo con estas palabras:
“¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel”.
También en nuestro tiempo se palpa una enorme oposición a Dios,
¡Como deseamos un gran cambio! Pero, ese cambio puede producirse en tu vida, si te vuelves a Dios de todo corazón. Hazlo hoy.