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Salmo 56 – Dios de mi parte (304)

Imagen del programa Salmo 56 – Dios de mi parte (304) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Estamos llegando ya al final del salmo cincuenta y seis, ya que solamente nos queda un día para terminarlo.

Cada día leemos y comentamos un trozo del salmo.

Hoy leeremos y comentaremos los versículos ocho al diez. El salmo cincuenta y seis fue escrito por David en un momento muy difícil de su vida, cuando sus enemigos eran muchos y muy agresivos, a lo largo del salmo, David ora pidiendo ayuda y lo hace confesando una total confianza en Dios; por eso pide su ayuda.

Los versículos ocho al diez del salmo cincuenta y seis dicen así: “Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro? Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; Esto sé, que Dios está por mí. En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra alabaré”. Después de leer estos versículos del salmo cincuenta y seis, dedicaremos un tiempo a comentarlos en detalle.

Primero hace referencia a su vida errante a causa de sus enemigos de lo cual Dios era sabedor al detalle, por eso dice: “Mis huidas tú has contado”.

La vida David fue muy azarosa, siendo perseguido durante años de forma absolutamente injusta, a causa de la envidia de Saúl. Seguidamente tiene una frase muy hermosa delante de Dios, aludiendo a su largo sufrimiento que Dios conocía muy bien, y no solo lo conocía, sino que, según el salmista, llevaba la cuenta, pues dice:

“Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?”. ¡Qué precioso es pensar que Dios lleva la cuenta de cada lágrima de sus hijos!, pues eso es lo que dice David.

Así que si sufres injustamente, puedes decir como David que tu Padre celestial lleva la cuenta de tus lágrimas sin olvidar ni una sola de ellas. Pero, la confianza del salmista en Dios se asoma de nuevo, porque la confianza es la columna central de este salmo, así que él sabe que cuando Dios actúe a su favor los enemigos será derrotados, lo dice con estas palabras:

“Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare”.

Seguidamente nos deja otra perla de su confianza en Dios, que resulta emocionante, porque es tal vez la mayor declaración de seguridad y confianza del salmo, ya que revela la solidez de la comunión del salmista con Dios, eso a pesar de estar pasando por un momento muy difícil y doloroso, pues dice, o más bien, afirma:

“Esto sé, que Dios está por mí”. Esta frase nos recuerda cuando Pablo dice a los creyentes en su carta a los romanos, “si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?”

La respuesta es obvia: Nadie, absolutamente nadie, nunca jamás. Por eso, al considerar esta verdad, el salmista prorrumpe en una frase de alabanza de gran significado, ya que dice, o, mejor dicho, repite:

“En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra alabaré”. Esto es importante entenderlo.

El salmista alaba la Palabra de Dios, porque es en ella que se basa para su confianza y seguridad. Si has creído en Cristo de corazón pero las cosas marchan mal y parecen no terminar, confía en Dios, aunque no lo entiendas, Él está de tu parte.

Si no has creído, hazlo cuanto antes para tener a Dios de tu parte.