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Salmo 57 – Esperanza firme (307)

Imagen del programa Salmo 57 – Esperanza firme (307) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Estamos siguiendo el libro de los salmos, poco a poco, pero sin dejar ninguno atrás, y ya hemos llegado al salmo cincuenta y siete, cuyo tema es Dios salva, siendo uno de los que escribió el rey David, y que dice así:

“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria. Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria”.

Ahora, que ya hemos leído el salmo cincuenta y siete completo, vamos a examinar con detalle los versículos dos y tres del mismo.

Los versículos dos y tres del salmo cincuenta y siete dicen así: “Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad”.

Estos versículos son una continuación de la petición iniciada en el versículo primero, que ya vimos en el programa anterior, e insisten en el mismo mensaje de seguridad en la salvación de Dios, en este caso añadiendo el componente de esperanza.

Titulamos el tema de hoy: Esperanza firme.

La primera frase recalca la confianza en el Todopoderoso, al que llama Altísimo, pues dice:

“Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece”. Y la segunda frase es una afirmación esperanzada, en dos partes, la primera afirma que la salvación vendrá desde el cielo y la segunda describe el padecimiento del cual espera con seguridad la salvación, pues dice:

“El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa”. Y finaliza la petición señalando como será la salvación que Dios obrará, pues dice que será inmerecida y aclarará, por fin, las cosas haciendo resplandecer la verdad, pues dice:

“Dios enviará su misericordia y su verdad”.

Estas dos últimas frases, podemos leerlas en clave cristiana. La primera frase evoca la gran esperanza cristiana del regreso del Salvador para salvar de forma total y definitiva a los que le esperan, librándolos de la opresión de este mundo, al decir:

“El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa”.

Y, de la misma forma esa salvación será por pura gracia confirmando las verdades proclamadas durante siglos, lo cual se percibe en estas palabras:

“Dios enviará su misericordia y su verdad”.