Salmo 57 – Trampas inútiles (309)

Bienvenidos a Miradas. Ya estamos terminando el salmo cincuenta y siete, que es uno de los muchos salmos que escribió David.
En este salmo, David canta la salvación de Dios con mucha seguridad, la seguridad que da la experiencia de una relación personal con Dios.
El salmo tiene dos partes muy definidas, primera la petición confiada por salvación, y, segunda, la alabanza a Dios por la salvación completa recibida.
Como el salmo no es extenso, lo leeremos completo para después comentar los versículos cinco y seis del mismo.
El salmo cincuenta y siete dice así:
“Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos. Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece. El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Dios enviará su misericordia y su verdad. Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria. Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos. Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana. Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones. Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria”.
Hemos leído el salmo cincuenta y siete y ahora vamos a examinar los versículos cinco y seis del mismo, en los cuales comienza la alabanza por la salvación que Dios ha obrado en la vida del salmista, y que dicen así:
“Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria. Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos”.
La primera frase de alabanza mira al cielo y canta la gloria de Dios, diciendo: “Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios”.
La segunda frase de alabanza mira a la tierra para expresar el deseo de ver la gloria de Dios llenando este mundo, al decir: “Sobre toda la tierra sea tu gloria”.
Es muy interesante que estas dos frases vienen a decir prácticamente lo mismo que las dos primeras del llamado padrenuestro: la gloria de Dios en cielo y tierra.
Seguidamente describe el proceso salvador, comenzando con el mal momento, cuando está inerme y completamente desanimado, a causa de las trampas que le tienden sus enemigos, pues dice:
“Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma”. Pero, a continuación, cuenta el milagro salvador de Dios en su vida, cuando le liberó de sus enemigos, volviendo contra ellos sus mismas armas, pues dice:
“Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos”.
Podemos concluir diciendo que solo Dios es digno de alabanza porque solo Dios salva, por lo tanto démosle alabanza de todo corazón.