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Salmo 62 – Mi tranquilidad (326)

Bienvenidos a Miradas. Iniciamos hoy el salmo sesenta y dos, otro de los salmos de David, en el cual proclama su total seguridad en Dios en medio de una situación difícil.
Como el salmo no es muy extenso, lo leeremos completo, para, seguidamente, comentar los dos primeros versículos del mismo.
En este salmo David comienza proclamando su confianza personal en Dios, denuncia de forma contundente a sus enemigos, vuelve a reafirmar su confianza en Dios, exhorta al pueblo a confiar en Dios y no en los valores de este mundo y termina afirmando el poder y la misericordia de Dios.
Vamos a leer el salmo. El Salmo sesenta y dos dice así:
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada. No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas. Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder, Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra”.
Ahora, después de leer el salmo sesenta y dos, escrito por David, vamos a meditar en los primeros dos versículos del mismo, que leemos de nuevo para recordarlos otra vez.
Los versículos uno y dos del salmo sesenta y dos, dicen así:
“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho”
Vamos a meditar en estas breves frases con las que se inicia el salmo.
Las primeras palabras del salmo son una declaración de confianza en Dios, declarando que solamente Dios le proporciona total tranquilidad, pues dice el salmista:
“En Dios solamente está acallada mi alma”.
Es decir, puesta mi confianza en Él, no tengo inquietud alguna.
La siguiente frase comienza explicar el porqué de su confianza en Dios, pues dice:
“De él viene mi salvación”. Así que, la razón de su confianza es que Dios es su Salvador de forma continuada, por eso está tan tranquilo.
Con todo, amplía esta declaración en la frase siguiente que dice: “El solamente es mi roca y mi salvación”.
Es decir, solo en Dios tengo seguridad y solamente en Dios tengo salvación.
Desde luego, queda muy claro. Pero aun añade otro bien que tiene en Dios al decir:
“Es mi refugio, no resbalaré mucho”. En todo caso, no alude a sus propias fuerzas sino a la seguridad que tiene solamente en Dios, Buen comienzo. Imítalo.