En la cocina de prog 59 Qiulombo

Espacio para los distintos tipos de gastronomia y cocinas de los mejores chefs en SOLIDARIA TV
Salmo 64 – Libertad del temor (336)

Bienvenidos a Miradas. Poco a poco, día a día, salmo a salmo, ya hemos llegado al salmo sesenta y cuatro que comenzamos hoy.
Este salmo fue escrito por David y en el pide y proclama la ayuda de Dios contra los ataques de sus enemigos.
El salmo tiene tres secciones muy evidentes, comienza con la petición de ayuda de David a Dios a causa de sus enemigos.
Sigue con la descripción de los enemigos y sus malas artes en la segunda sección, para concluir, en la tercera sección con la intervención de Dios que será un testimonio a todos y una alegría para los fieles. Dada la brevedad del salmo, lo leeremos entero para después comentar en detalle el versículo primero del mismo. El salmo sesenta y cuatro dice así: “Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo. Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad, Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga, Para asaetear a escondidas al íntegro; De repente lo asaetean, y no temen. Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver? Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo. Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas. Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean. Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos. Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón”.
Ahora, que ya hemos leído el salmo sesenta y cuatro entero, y conocemos todo su contenido, vamos a poner nuestra Mirada de hoy sobre el versículo uno, examinándolo frase por frase. El versículo primero del salmo sesenta y cuatro dice así:
“Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo”.
La primera frase vamos considerarla en dos partes por lo que ahora veremos, comienza diciendo:
“Escucha, oh Dios”, esto deja muy claro que David presenta su petición de forma personal delante de Dios, con toda sencillez y familiaridad. Es todo un ejemplo. Se completa este ruego con la razón general del mismo, vamos a leer la primera frase completa, que dice así:
“Escucha, oh Dios, la voz de mi queja”, añadiendo a lo que ya hemos visto la razón general de su ruego, quejarse, lamentarse, protestar, pero, como veremos, no de Dios, pues dice seguidamente, en la primera parte de la segunda frase:
“Guarda mi vida”, o sea, cuídame y ya leemos esta segunda frase completa que desvela el motivo de la queja, “Guarda mi vida del temor del enemigo”, eso del temor del enemigo no parece ser evitarle el miedo, sino que el enemigo era temible y sus propias fuerzas no eran suficientes, necesitaba a Dios.
Generalmente, tenemos dificultad para evaluar las fuerzas de los enemigos espirituales, porque nos creemos capaces de enfrentar a cualquier rival. David nos deja en estas breves palabras un ejemplo para imitar.
Pide a Dios ayuda para ser guardado de un enemigo poderoso y temible. Hagamos lo mismo.