Salmo 64 – Proclamando evidencias (340)

Bienvenidos a Miradas. De la misma forma que pasan los días, han ido pasando los salmos por nuestro programa y ya hemos llegado hoy al final del salmo sesenta y cuatro.
Este salmo fue escrito por David para recordarnos que Dios ampara a todo el que confía en Él.
Recoge el salmo la petición de ayuda, la razón de pedirla, describiendo a sus enemigos y sus malvadas tácticas, y la segura intervención salvadora de Dios que servirá de claro testimonio a los que viven en esta tierra.
Como el salmo es de una extensión media vamos a leerlo entero para después comentar los dos últimos versículos del mismo con detalle.
El salmo sesenta y cuatro dice así: “Escucha, oh Dios, la voz de mi queja; Guarda mi vida del temor del enemigo. Escóndeme del consejo secreto de los malignos, De la conspiración de los que hacen iniquidad, Que afilan como espada su lengua; Lanzan cual saeta suya, palabra amarga, Para asaetear a escondidas al íntegro; De repente lo asaetean, y no temen. Obstinados en su inicuo designio, Tratan de esconder los lazos, Y dicen: ¿Quién los ha de ver? Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta; Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo. Mas Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas. Sus propias lenguas los harán caer; Se espantarán todos los que los vean. Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos. Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón”.
Así se expresaba David en este salmo que acabamos de leer y del cual nos quedan por comentar sus dos últimos versículos lo cual llevaremos a cabo seguidamente, después de leerlos de nuevo.
Los versículos nueve y diez del salmo sesenta y cuatro dicen así: “Entonces temerán todos los hombres, Y anunciarán la obra de Dios, Y entenderán sus hechos. Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón”.
Vamos a meditar estos versículos frase por frase, sin olvidar el tema general del salmo, que es la ayuda de Dios a los que confían en Él.
La primera frase enlaza con la última del versículo anterior y se refiere al efecto que produce en los demás el castigo de Dios a los enemigos del creyente, pues dice: “Entonces temerán todos los hombres”.
Pero, añade algo más que es muy importante: Presenciar las manifestaciones de Dios a favor de sus hijos hace que los demás sean testigos de ellas dándolas a conocer, pues dice: “Y anunciarán la obra de Dios”. Pero aun hay algo mejor en las consecuencias, pues añade: “Y entenderán sus hechos”.
Es decir, la dependencia de Dios por parte del creyente, produce testimonio y conocimiento de Dios a su alrededor. Pero, aun hay más, pues otra consecuencia es reforzar la confianza de otros que quizás se estaban tambaleando en su fe, pues añade:
“Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él”. Y termina el salmo con una referencia final al efecto en todo el pueblo de Dios, pues dice:
“Y se gloriarán todos los rectos de corazón”. Así pues, nuestra confianza en Dios puede salvar a otros.