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Salmo 68 – Protector (355)

Imagen del programa Salmo 68 – Protector (355) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Nuestro entretenido viaje, a lo largo del libro de los salmos, nos ha traído hasta el salmo sesenta y ocho, siendo hoy el segundo día que le dedicamos.

Este salmo es compuesto por David para ser cantado por el coro del santuario, pues se dedica al maestro del mismo y su tema es la exaltación de Dios por su cuidado de su pueblo manifestado en su historia.

Uno de los aspectos interesantes del salmo es que muestra la intervención de Dios en los sucesos ocurridos durante muchos años.

Es una buena lección para nosotros en la actualidad, animándonos a percibir como Dios interviene en nuestro día a día para nuestro bien.

Como el salmo es bastante extenso vamos a leer cada día solamente los versículos a los que dedicamos nuestra Mirada y que hoy es la segunda que ponemos sobre este salmo. Los versículos cuatro al seis del salmo sesenta y ocho dicen así:

“Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él. Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada. Dios hace habitar en familia a los desamparados; Saca a los cautivos a prosperidad; Mas los rebeldes habitan en tierra seca”.

Vamos ahora a fijarnos tranquilamente en cada frase de estos versículos que hemos leído. Antes de recordar las intervenciones de Dios a favor de su pueblo en la historia, el salmista David recuerda cinco cosas por las cuales invita a cantar a Dios con alegría. Vamos a verlas. Primero nos invita a cantar y después nos irá detallando varios motivos. Así que, comienza diciendo:

“Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre”. Seguidamente nos recuerda el primer motivo, y este es: la excelsa condición de Dios; es decir, alabad a Dios porque es Dios, hacedlo en su presencia. Lo dice con estas palabras:

“Exaltad al que cabalga sobre los cielos. JAH es su nombre; alegraos delante de él”. Seguidamente nos da otro motivo para alabarle: que Dios es defensor de los desamparados, porque estando en los altos cielos, se ocupa de ellos. Nos lo recuerda diciendo: “Padre de huérfanos y defensor de viudas Es Dios en su santa morada”.

Es un cuadro muy hermoso, a Dios le importan los desfavorecidos de esta tierra. A continuación, refuerza esta idea con un nuevo motivo, que nos recuerda la necesidad de amparo y cariño para los que nos tienen a nadie, pues dice:

“Dios hace habitar en familia a los desamparados”. Cuando el pueblo creyente, los cristianos, vivimos como es debido, a través de nosotros se vive esta realidad.

Hay aún otro motivo para alabar y tiene que ver con los que son prisioneros de situaciones que les atan sin que sean capaces de liberarse. Pues Dios puede, y quiere liberarles, así lo dice el salmo con estas palabras:

“Saca a los cautivos a prosperidad”. Es decir, les devuelve a una vida normal después de haber estado atrapados en situaciones que no eran capaces de superar.

Pero, aún queda otro motivo que justifica el canto de alabanza a Dios y es su justicia, su castigo a los que le rechazan reiteradamente, pues añade el salmo estas palabras:

“Mas los rebeldes habitan en tierra seca”.