Salmo 69 – Resultados (365)

Bienvenidos a Miradas. Hoy terminamos nuestro recorrido por el salmo sesenta y nueve, escrito por David.
En este salmo expresa un sufrimiento intenso e injusto y pide que sus enemigos sean justamente castigados.
En este salmo hay varias expresiones que se aplican al sufrimiento del Señor Jesucristo en el Nuevo Testamento.
Como el salmo es bastante extenso, cada día leemos unos cuantos versículos y lo comentamos.
Hoy leeremos los siete últimos versículos del salmo en los cuales el salmista alaba a Dios por su trato con los humildes de su pueblo. Parece que el sufrimiento ha pasado y Dios ha manifestado su misericordia con los que han sufrido.
Los versículos treinta al treinta y seis del salmo sesenta y nueve dicen así: “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza. Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que tiene cuernos y pezuñas; Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón, Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros. Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos. Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán. La descendencia de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella”.
Vamos a repasar estas frases de alabanza, deteniendo nuestra Mirada en cada una de ellas. En las dos primeras el salmista promete cantar a Dios sinceramente, pues dice: “Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Lo exaltaré con alabanza”.
Dijimos que sinceramente, porque ahora, seguidamente, el salmista afirma que esta alabanza será más grata para Dios que los sacrificios rituales, pues añade: “Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que tiene cuernos y pezuñas”.
Las dos siguientes frases afirman la sintonía de los necesitados y exhortan a los mismos a descansar en Dios, pues dice: “Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón”. Además, completa ambas con dos afirmaciones muy consoladoras para todos los humildes y oprimidos de la historia, pues dice:
“Porque Jehová oye a los menesterosos, Y no menosprecia a sus prisioneros”. Ahora exhorta a una alabanza universal, diciendo: “Alábenle los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos”.
Seguidamente, mira al futuro, o quizás a un presente desastroso para el pueblo de Dios, y dice:
“Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá”. Amplía lo que ha dicho con dos bendiciones adicionales que se refieren a los humildes del pueblo que llegarán a vivir libres en su tierra, pues dice: “Y habitarán allí, y la poseerán”.
Y aun hay más, la posesión de la tierra será permanente, pues añade:
“La descendencia de sus siervos la heredará”. Pero, tal vez para que nadie se crea automáticamente con derechos, especifica lo siguiente:
“Y los que aman su nombre habitarán en ella”. Es decir no todos lo que están entre el pueblo de Dios, son verdaderamente pueblo de Dios, solo lo son lo verdaderos creyentes.