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Salmo 72 – Temido y caritativo (373)

Imagen del programa Salmo 72 – Temido y caritativo (373) en Radio Solidaria

Bienvenidos a Miradas. Estamos recorriendo el salmo setenta y dos, un salmo que describe un reinado ideal, el gobierno soñado por cualquier ciudadano, que imparte justicia, sin tener en cuenta la posición del juzgado, y como resultado, consigue una paz social duradera y próspera.

Vamos, ¿Quién no quiere algo así? Posiblemente, este salmo fue escrito por David, para su sucesor, Salomón, y, además de un breve ruego, es una descripción de como sueña el reinado de su sucesor. Pone un acento especial en la atención a los débiles y necesitados, ejerciendo una justicia, que no disculpa, ni deja pasar, los abusos de los poderosos, ni ignora a los pobres, sino que es equitativa con todos.

Cada día leemos cuatro versículos y los comentamos con calma.

Vamos, pues, a leer lo que corresponden para hoy.

Los versículos nueve al doce del salmo setenta y dos dicen así:

“Ante él se postrarán los moradores del desierto, Y sus enemigos lamerán el polvo. Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes; Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones. Todos los reyes se postrarán delante de él; Todas las naciones le servirán. Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra”.

Recordemos que está describiendo el reinado perfecto que se desea para el nuevo rey, o tal vez, el reinado eterno del Mesías Jesucristo.

La primera frase menciona a los nómadas que viven independientes y solitarios, pues, estos acuden los primeros a presentar sus respetos al nuevo rey, acatando su dominio, pues dice:

“Ante él se postrarán los moradores del desierto”. Los que oponen con rebeldía son, derrotados, anulados totalmente, y humillados, pues dice:

“Y sus enemigos lamerán el polvo”. Los reyes de países lejanos, que controlan un gran comercio internacional, se presentan con regalos mostrando su sumisión al nuevo rey, el salmista lo describe así:

“Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes”. También los gobernantes de países, tradicionalmente ricos y poderosos, acuden para que quede claro que reconocen como superior al rey recién entronizado.

“Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones”.

Después el salmista cita a un grupo indeterminado de reyes, que completan el número de los gobernantes del mundo, con lo cual, no falta ninguno en hacerlo, que también acuden para mostrar obediencia al rey, pues dice el salmista:

“Todos los reyes se postrarán delante de él”. Pero, no solo los reyes, sino sus gobernados, es decir, aunque los reyes eran absolutos entonces, los pueblos reconocen que servir al buen rey es lo mejor, y lo hacen voluntariamente, pues añade:

“Todas las naciones le servirán”. Las razones eran muy poderosas, y con poca aceptación entre los poderosos de cualquier época, pero son siempre una clave del buen gobierno, pues dice el salmo:

“Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra”. Como súbditos del Rey de reyes, somos llamados a ir implantando esta forma de vivir, en relación con nuestros prójimos.

No acatando las normas de la sociedad, sino las normas de Dios.