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Salmo 76 – Compasivo y justo (390)

Imagen del programa Salmo 76 – Compasivo y justo (390) en Radio Solidaria

Continuamos avanzando por el libro de los salmos. Con este programa terminamos el salmo setenta y seis, perteneciente a la colección de Asaf, de los cantores del templo, al cual se atribuyen doce salmos.

Este salmo setenta y seis anuncia el gran poder salvador de Dios. Dada la brevedad del salmo, lo leemos completo, para, después, comentar los cinco últimos versículos del mismo.

El salmo setenta y seis dice así: “Dios es conocido en Judá; En Israel es grande su nombre. En Salem está su tabernáculo, Y su habitación en Sion. Allí quebró las saetas del arco, El escudo, la espada y las armas de guerra. Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza. Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño; No hizo uso de sus manos ninguno de los varones fuertes. A tu reprensión, oh Dios de Jacob, El carro y el caballo fueron entorpecidos. Tú, temible eres tú; ¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira? Desde los cielos hiciste oír juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, Para salvar a todos los mansos de la tierra. Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras. Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible. Cortará él el espíritu de los príncipes; Temible es a los reyes de la tierra”.

Ahora, antes de ver en detalle los versículos ocho al doce del salmo setenta y seis, vamos a leerlos de nuevo, antes de irlos comentando, frase a frase. Los versículos finales del salmo setenta y seis, que proclaman la justicia y compasión de Dios diciendo:

“Desde los cielos hiciste oír juicio; La tierra tuvo temor y quedó suspensa Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar, Para salvar a todos los mansos de la tierra. Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras. Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible. Cortará él el espíritu de los príncipes; Temible es a los reyes de la tierra”.

El supremo tribunal de Dios hace oír su voz, pues dice. “Desde los cielos hiciste oír juicio”. El planeta detiene toda actividad, aterrorizado, pues añade: “La tierra tuvo temor y quedó suspensa Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar”.

Pero en ese juicio habrá salvación, para los que le han reconocido y servido, pues dice:

“Para salvar a todos los mansos de la tierra”. Ya que el juicio es para separar, definitivamente, el grano de la paja. Por eso, ese día, Dios será justificado por las conductas violentas que recibirán el justo castigo y ya no habrá más violencia, pues dice:

“Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras”. Termina el salmo con un consejo y una advertencia, diciendo:

“Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios; Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible. Cortará él el espíritu de los príncipes; Temible es a los reyes de la tierra”.

Tomemos buena nota. El temor de Dios es la verdadera sabiduría.