Compromiso Tv. Prog 250 – Asociación Madre Coraje

Madre Coraje es una Asociación sin ánimo de lucro y con estructura democrática basada en el voluntariado. Está declarada de Utilidad Pública y está analizada según los principios de transparencia y buenas prácticas de la Fundación Lealtad. Se divide en tres áreas: Ayuda Humanitaria, Proyectos de Desarrollo y Educación para el Desarrollo.
ONG de Desarrollo «Madre Coraje»
C/ Cañada Ancha s/n – Guadalcacín – Jerez de la Frontera – 11591 – Cádiz
Tlf: 902 51 07 51 / 900 11 44 44 (gratuito) / 956 32 38 80 ext. 26 / Fax: 956 35 03 41
madrecoraje@madrecoraje.org
compromisotv prog250 parte1 madrecoraje 28mar2016

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caraacara 57 1parte miriamvenegas 28 03 16

el arte de saber zurcir, remendar, coser, bordar… pero sobre todo zurcir, reparar ropa y restaurar prendas para seguir dándoles uso
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Salmo 78 – Herencia primordial (398)

Estamos comenzando el recorrido por el salmo setenta y ocho, que pertenece a la colección de Asaf, al igual que otros once salmos.
Este salmo recuerda la historia de salvación de Israel, y su constante ingratitud para con Dios, y tiene la finalidad de mantener viva la memoria de lo que Dios hizo y como respondió el pueblo, para que no se olviden.
Cada día leemos un trozo del salmo y comentamos dos o tres versículos del mismo. Por eso vamos a leer hoy los versículos uno al once para comentar después los versículos cinco y seis.
Los versículos uno al once del salmo setenta y ocho dicen así:
“Escucha, pueblo mío, mi ley; Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré mi boca en proverbios; Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, Las cuales hemos oído y entendido; Que nuestros padres nos las contaron. No las encubriremos a sus hijos, Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, Y su potencia, y las maravillas que hizo. El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; Que guarden sus mandamientos, Y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; Generación que no dispuso su corazón, Ni fue fiel para con Dios su espíritu. Los hijos de Efraín, arqueros armados, Volvieron las espaldas en el día de la batalla. No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley; Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado”.
Después de esta lectura, que nos sitúa en el tema del salmo, vamos a leer de nuevo los versículos que serán el tema de nuestro programa de hoy.
Los versículos cinco y seis del salmo setenta y ocho dicen así:
“El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel, La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos; Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos”.
Sigue hablando el salmista de la obligación que tiene cada generación de ser fieles transmisores de las maravillas de Dios a las nuevas generaciones, pues el mismo Dios lo ha ordenado, ya que dice:
“El estableció testimonio en Jacob, Y puso ley en Israel”.
Estos principios son válidos para cualquier época de la historia. Añade el salmista:
“La cual mandó a nuestros padres Que la notificasen a sus hijos”. Se trata de una cadena ininterrumpida de testimonio personal de la palabra de Dios a través de las generaciones sucesivas, pues añade el salmo:
“Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán”.
Recordemos que se trata de mantener fiel la transmisión a lo largo de generaciones sucesivas, pues sigue diciendo: “Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos”.
Es decir, que nunca se interrumpa la cadena.
Eso requiere darle la importancia que tiene y obedecer el mandato con fidelidad en cada generación. Es nuestro momento.