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Salmo 78 – Rebeldía reiterada (404)

Imagen del programa Salmo 78 – Rebeldía reiterada (404) en Radio Solidaria

Este programa, como sabes, se emite de lunes a viernes, y cada semana leemos los mismos versículos cada día, excepto en salmos muy breves, para ir comentando cada día una parte de ellos, porque queremos, si Dios lo permite, completar la meditación de todo el libro de los salmos, sin dejar ningún versículo atrás.

Hoy leeremos los versículos doce al veinte del salmo setenta y ocho y comentaremos los versículos diecisiete al diecinueve.

Este salmo recuerda al pueblo la historia, destacando como Dios les colmó de misericordias y ellos correspondieron con rebeldías.

Aprendamos de ello para no hacer lo mismo. Los versículos doce al veinte, del salmo setenta y ocho, dicen así:

“Delante de sus padres hizo maravillas En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el mar y los hizo pasar; Detuvo las aguas como en un montón. Les guió de día con nube, Y toda la noche con resplandor de fuego. Hendió las peñas en el desierto, Y les dio a beber como de grandes abismos, Pues sacó de la peña corrientes, E hizo descender aguas como ríos. Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, Y torrentes inundaron la tierra; ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo?”.

Y, tras leer estos versículos del salmo setenta y ocho, leemos de nuevo los versículos diecisiete al diecinueve, que serán especialmente objeto de nuestra Mirada de hoy y que dicen así:

“Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto; Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?”.

Este salmo nos asombra, o quizás no. Porque reitera, una y otra vez, la incredulidad del pueblo de Dios, que, pesar de ver maravilla tras maravilla, sigue dudando y protestando.

El texto cuya lectura hemos hecho de nuevo, lo muestra con todo detalle, veamos. Comienza el salmista lamentando la dureza de corazón del pueblo diciendo:

“Pero aún volvieron a pecar contra él, Rebelándose contra el Altísimo en el desierto”. Porque dudar de Dios es un gran pecado, es acusarle de falsedad. Y ellos lo hicieron una y otra vez. Primero con el pensamiento, fíjate como lo dice el salmo con estas palabras:

“Pues tentaron a Dios en su corazón”. Las malas acciones siempre comienzan con malos pensamientos, pero Dios ve los secretos del alma de cada uno.

Así, pues, tras el pensamiento vino la acción en forma de protesta, pues dice:

“Pidiendo comida a su gusto”. ¡Querían comer a la carta en pleno desierto! Y protestan airadamente, pues dice: “Y hablaron contra Dios”. Y su protesta era como un desafío, pues dicen: “¿Podrá poner mesa en el desierto?”.

¿Has dudado de Dios? ¿Lo estás haciendo? ¿No te fías de Él? Pues Dios es el único ser confiable del universo, si no te fías de Él ya no te queda nadie seguro en quien hacerlo.

Confía en Dios, aun estás a tiempo.