I can see clearly now

Alabanza With You # 57
En este programa aprenderemos la canción i can see clearly now
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Yours is the Kingdom

Alabanza With You # 59
En este programa aprenderemos la canción Yours is the Kingdom
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A change is gonna come

Alabanza With You # 58
En este programa aprenderemos la canción A change is gonna come
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Salmo 78 – Ira justa (406)

Seguimos recorriendo el salmo setenta y ocho, el segundo más extenso del salterio, dedicado a recordar al pueblo de Dios su historia pasada.
Los dos grandes temas del salmo son las continuas rebeldías del pueblo contra Dios, y la paciencia y misericordia de Dios con ellos.
Dada la extensión del salmo, cada día leemos unos cuantos versículos, para recordar algo del contexto general del salmo, y comentamos en detalle uno, dos o tres de estos versículos leídos.
Hoy leeremos los versículos veintiuno al treinta y tres para comentar, después, los versículos veintiuno y veintidós.
Los versículos veintiuno al treinta y tres del salmo setenta y ocho, dicen así:
“Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos, E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles. Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo. No habían quitado de sí su anhelo, Aún estaba la comida en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, Y derribó a los escogidos de Israel. Con todo esto, pecaron aún, Y no dieron crédito a sus maravillas. Por tanto, consumió sus días en vanidad, Y sus años en tribulación”.
Ahora, como te dijimos antes, después de leer los versículos veintiuno al treinta y tres del salmo setenta y ocho, leeremos de nuevo los versículos veintiuno y veintidós sobre los cuales pondremos hoy nuestra Mirada, y que dicen así:
“Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación”. Podríamos titular estos versículos.
“Ira justa”, porque las reiteradas rebeldías de Israel, a pesar de haber sido liberados de la esclavitad con manifestaciones tan grandiosas de parte de Dios, lo merecían. Veamos como lo proclama el salmo.
La primera frase resume y deja claro el enfado divino, pues dice: “Por tanto, oyó Jehová, y se indignó”, es decir le llegó el fragor de la rebeldía y provocaron su ira. Porque Dios se airó contra su pueblo, lo repite en dos frases más que lo dejan muy claro, y es que ¿Cómo no airarse contra este pueblo ingrato e incrédulo?, lo dice así:
“Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel”.
La razón estaba muy clara, pues añade: “Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación”. Después de tantas pruebas, no aceptaron sus normas ni quisieron depender de Él. Antes de precipitarnos a juzgarles, examinemos nuestra vida.
¿Creemos a Dios? ¿Confiamos en Dios? Pidámosle perdón si no es así.