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Salmo 78 – Comida abundante (408)

Imagen del programa Salmo 78 – Comida abundante (408) en Radio Solidaria

Estamos comentando el salmo setenta y ocho, que es el segundo más extenso del libro de los salmos. Precisamente, debido a su extensión, leemos cada día algunos versículos para situarnos algo en el contexto, y después comentamos algunos de los versículos leídos.

El salmo setenta y ocho recuerda como el pueblo de Dios se rebeló contra Él, una y otra vez, y como Dios, aunque les castigaba, les trataba con mucha misericordia.

Los versículos veintiuno al treinta y tres, del salmo setenta y ocho, dicen así:

“Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob, Y el furor subió también contra Israel, Por cuanto no habían creído a Dios, Ni habían confiado en su salvación. Sin embargo, mandó a las nubes de arriba, Y abrió las puertas de los cielos, E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, Y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; Les envió comida hasta saciarles. Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo. No habían quitado de sí su anhelo, Aún estaba la comida en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, Y derribó a los escogidos de Israel. Con todo esto, pecaron aún, Y no dieron crédito a sus maravillas. Por tanto, consumió sus días en vanidad, Y sus años en tribulación”.

Ahora, como ya dijimos antes, tras leer estos versículos que nos sitúan un poco en el contexto, vamos a leer los versículos a los cuales dedicaremos nuestra Mirada de Hoy, se trata de los versículos veintiséis al veintinueve del salmo setenta y ocho, que dicen así:

“Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo”.

Habían dudado de Dios y pedían más demostraciones de su poder, porque habían olvidado las que habían visto y no le reconocían digno de ser obedecido, pero Dios les demuestra que puede saciarles, y lo hace generosamente, pues dice

“Movió el solano en el cielo, Y trajo con su poder el viento sur, E hizo llover sobre ellos carne como polvo, Como arena del mar, aves que vuelan”. Demostró que dudar de Él era un grandísimo pecado con la abundancia de provisión para aquellos rebeldes, pues añade:

“Las hizo caer en medio del campamento, Alrededor de sus tiendas.”. Inundó los alrededores de sus tiendas de sabrosas codornices, y ellos se dieron un gran banquete, pues añade:

“Comieron, y se saciaron; Les cumplió, pues, su deseo”. Dios había respondido a su desafío. Mostrando su poder de forma contundente.

Pero aquella demostración era como una nube de tormenta, como veremos mañana, porque era la respuesta a un reto.

¡Los seres humanos desafiando al Dios todopoderoso y eterno! No te atrevas a hacerlo nunca, es muy peligroso.