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Salmo 78 – Reacción imparable (426)

Continuamos nuestro recorrido por el libro de los salmos y ya estamos casi terminando el salmo setenta y ocho el segundo más extenso y que, como ya hemos dicho otros días, pertenece a la colección de Asaf que fue director de la música en el templo.
Te recordamos que este salmo es un repaso de la historia del pueblo de Dios, desde que fue liberado de Egipto hasta el comienzo de la monarquía.
Los versículos que vamos a leer, como veremos, marcan un cambio radical en el salmo. Con la nueva intervención salvadora de Dios a favor de los suyos.
Leeremos los ocho últimos versículos del salmo antes de detenernos en dos de ellos. Los versículos sesenta y seis al setenta y dos, del salmo setenta y ocho, dicen así:
“Entonces despertó el Señor como quien duerme, Como un valiente que grita excitado del vino, E hirió a sus enemigos por detrás; Les dio perpetua afrenta. Desechó la tienda de José, Y no escogió la tribu de Efraín, Sino que escogió la tribu de Judá, El monte de Sion, al cual amó. Edificó su santuario a manera de eminencia, Como la tierra que cimentó para siempre. Eligió a David su siervo, Y lo tomó de las majadas de las ovejas; De tras las paridas lo trajo, Para que apacentase a Jacob su pueblo, Y a Israel su heredad. Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón, Los pastoreó con la pericia de sus manos”.
Vamos ahora a comentar los dos primeros de estos versículos que hemos leído, pero, antes, los leeremos de nuevo, para recordarlos mejor. Les versículos sesenta y cinco y sesenta y seis del salmo setenta y ocho, dicen así: “Entonces despertó el Señor como quien duerme, Como un valiente que grita excitado del vino, E hirió a sus enemigos por detrás; Les dio perpetua afrenta”.
Con estos versículos se inicia un cambio radical en el salmo, como iremos viendo en estos días.
Comencemos viendo los detalles de la reacción salvadora del Señor que se relata en estos versículos.
La primera frase deja entrever como tras el sufrimiento Dios va a dar victoria a su pueblo, pues dice:
“Entonces despertó el Señor como quien duerme”. Y es que, el Señor nunca olvida a los suyos, pero no puede dejar sin castigo las desobediencias de sus hijos. La frase siguiente dice lo mismo pero con un acento diferente, pues añade la idea de una decisión poderosa, ya que dice: “Como un valiente que grita excitado del vino”.
Y, seguidamente describe la vergonzosa huida de los enemigos de su pueblo diciendo: “E hirió a sus enemigos por detrás”. La siguiente frase acentúa la vergüenza de huir ante un enemigo en la batalla pues dice:
“Les dio perpetua afrenta”. Indicando que aquella ignominiosa derrota sería recordada para siempre.
La lección más importante de estos versículos, es que Dios, nunca abandona a los suyos, aunque lo parezca.
Porque, como nos ama, no nos deja sin disciplina. Pero la disciplina, aunque duele, es solamente una confirmación de su amor.
Porque Él está deseando bendecirnos con abundancia, y con frecuencia lo impiden nuestras vidas que no le toman en serio.
Volvámonos a Dios y Él se volverá a nosotros.