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Salmo 81 – Alabanza ordenada (437)

Imagen del programa Salmo 81 – Alabanza ordenada (437) en Radio Solidaria

Estamos leyendo y comentando el salmo ochenta y uno que es otro de los que forman la colección de Asaf, de los cantores del templo.

Este salmo combina la alabanza a Dios, recordando su salvación, y las ingratitudes del pueblo que ensalzan aun más la misericordia de Dios.

Como cada día, leemos unos versículos, para situarnos en el tema del salmo, y comentamos tres de ellos. Los versículos uno al nueve del salmo ochenta y uno dicen así:

“Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo. Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio. Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob. Lo constituyó como testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía; Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron descargadas de los cestos. En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres, No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño”.

Ahora que hemos leído los versículos uno al nueve del salmo ochenta y uno, vamos a leer de nuevo los versículos tres al cinco, para después comentarlos en detalle. Los versículos tres al cinco del salmo ochenta y uno, dicen así.

“Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob. Lo constituyó como testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía”.

La primera frase nos sorprende y necesita una explicación, pues dice. “Tocad la trompeta en la nueva luna”.

Recordemos que el calendario judío se rige por el año solar, con sus cuatro estaciones, pero los meses son lunares y comienzan siempre por la luna nueva. En el libro de Números, capítulo diez y versículo diez, dice:

“Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios”.

Por eso el salmo continúa diciendo: “En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne. Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob”. Añade el salmo que esto era un testimonio de Dios en medio de su pueblo, al que llama aquí José, pues dice: “Lo constituyó como testimonio en José”.

Y ese testimonio de ser el pueblo de Dios, Señor del tiempo y de la historia, se produce en medio de un pueblo extraño, que hablaba una lengua extraña, pues dice el salmo: “Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía”.

Es decir, el pueblo de Dios con sus costumbres ordenadas por Dios, ha sido siempre, y sigue siendo, un testimonio en medio de un mundo que tiene un lenguaje y unas costumbres ajenas a Dios.

Un mundo que no comprende nuestras alabanzas ni sus motivaciones. Perseveremos.