Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 82 – Justicia social (442)

Imagen del programa Salmo 82 – Justicia social (442) en Radio Solidaria

Estamos recorriendo el salmo ochenta y dos, uno de los doce salmos de la colección de Asaf.

Asaf es mencionado como director de la música, vocal e instrumental, del santuario cuando David organizó todo el servicio del culto.

Como levitas que eran, mantuvieron su ministerio musical incluso en el exilio, pues entre los que regresaron con Zorobabel, se mencionan en el libro de Esdras ciento veintiocho cantores de la familia de Asaf.

Este salmo es una apasionada denuncia de la injusticia de los gobernantes, a la vez que una proclamación de la justicia perfecta de Dios.

Como el salmo es breve, lo leemos, como cada día y comentaremos dos de sus versículos.

Es importante recordar que en este salmo se llama dioses, con minúscula, a los gobernantes.

El salmo ochenta y dos dice así:

«Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos. No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra. Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo; Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis. Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones”.

Vamos a leer de nuevo los versículos tres y cuatro de este salmo ochenta y dos, en los cuales, Dios exige a los gobernantes que tomen decisiones justas, que tengan en cuenta a los más débiles.

Porque aquellos gobernantes favorecían a los poderosos y malvados, pero no atendían las necesidades de los pobres y desvalidos.

Estos dos versículos les indican claramente el camino correcto, pues dicen así:

“Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso. Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos”. Vamos a repasar con detalle estos dos versículos. La primera frase exige un cambio total de conducta a los gobernantes, pues les dice:

“Defended al débil y al huérfano”. Defender es todo lo contrario de lo que hacían, que era ignorarlos, pero, aun añade más, pues les exige:

“Haced justicia al afligido y al menesteroso”. Esto deja muy claro que no se trataba de un cambio de política sino de justicia, no era quedar bien, sino darles lo que les correspondía. Pero aun amplía la exigencia pues añade:

“Librad al afligido y al necesitado”. Este librad, quiere decir que están siendo oprimidos injustamente y los gobernantes tenían que acabar con esa injusticia, aunque no era una tarea fácil, porque los opresores eran, como siempre, los poderosos.

Eso queda claro en la frase siguiente que dice: “Libradlo de mano de los impíos”.

Esta era la tarea más difícil, pues se trataba de parar los pies a los ricos impidiendo que abusaran de los pobres.

Los siglos han pasado, pero las grandes injusticias sociales siguen siendo las mismas. Y las exigencias de Dios también son las mismas.

Antes de criticar agriamente a los que gobiernan, examinemos nuestro propio comportamiento.