Salmo 83 – Es urgente derrotarlos (449)

Estamos casi terminando el salmo ochenta y tres, el último de la colección de los doce salmos que fueron escritos por alguien de la familia de Asaf.
Este salmo describe el acoso de los pueblos vecinos sobre Israel y contra Dios y a Dios pide ayuda y castigo para los enemigos.
Leeremos el salmo entero, para tener el tema muy presente, y comentaremos los versículos nueve al quince, en los cuales el salmista pide a Dios que derrote por completo a los enemigos de su pueblo.
El salmo ochenta y tres dice así:
“Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto. Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza. Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus protegidos. Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, Y no haya más memoria del nombre de Israel. Porque se confabulan de corazón a una, Contra ti han hecho alianza Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas, Moab y los agarenos; Gebal, Amón y Amalec, Los filisteos y los habitantes de Tiro. También el asirio se ha juntado con ellos; Sirven de brazo a los hijos de Lot. Hazles como a Madián, Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón; Que perecieron en Endor, Fueron hechos como estiércol para la tierra. Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes, Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios. Dios mío, ponlos como torbellinos, Como hojarascas delante del viento, Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa el bosque. Persíguelos así con tu tempestad, Y atérralos con tu torbellino. Llena sus rostros de vergüenza, Y busquen tu nombre, oh Jehová. Sean afrentados y turbados para siempre; Sean deshonrados, y perezcan. Y conozcan que tu nombre es Jehová; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra”.
Con el salmo en mente, vamos a leer de nuevo los versículos nueve al quince, a los que dedicaremos hoy nuestra Mirada, y que piden el castigo para los vecinos acosadores.
La primera parte de estos versículos recuerda grandes victorias nacionales del tiempo de los jueces, pues dicen así:
“Hazles como a Madián, Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón; Que perecieron en Endor, Fueron hechos como estiércol para la tierra. Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb; Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes.
La segunda parte de estos versículos, se inicia con el propósito de los enemigos, que era apropiarse del santuario, y por eso pide a Dios su castigo fulminante, pues dicen: Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios. Dios mío, ponlos como torbellinos, como hojarascas delante del viento, Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa el bosque. Persíguelos así con tu tempestad, Y atérralos con tu torbellino”.
Es muy importante recordar que el salmista entiende que los enemigos son, a la vez enemigos de Dios, ya que son enemigos de su pueblo escogido.
También es notable que no busca venganza sino la intervención justa de Dios. Esa debe ser nuestra actitud.