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Salmo 85 – Como debe ser (460)

Imagen del programa Salmo 85 – Como debe ser (460) en Radio Solidaria

El salmo ochenta y cinco forma parte de la colección de once salmos de los hijos de Coré.

Este salmo es el segundo de los almos dedicados a los Hijos de Coré, porque de siete de los once son autores y los cuatro últimos se los dedicaron.

El salmo ochenta y cinco presenta una situación de necesidad tras el regreso del exilio.

Porque el salmo comienza refiriéndose al regreso, para, seguidamente, pedir misericordia a Dios.

El salmo concluye con un confiado canto de alabanza.

Leeremos, como cada día, el salmo entero, y, después, comentaremos los versículos once al trece. El salmo ochenta y cinco, dice así:

“Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová; Volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. Reprimiste todo tu enojo; Te apartaste del ardor de tu ira. Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros. ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? ¿No volverás a darnos vida, Para que tu pueblo se regocije en ti? Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salvación. Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura. Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen, Para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron. La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él, Y sus pasos nos pondrá por camino”.

Antes de comentar los versículos once al trece, del salmo ochenta y cinco, que acabamos de leer, vamos a leer de nuevo estos versículos once al trece, con los que termina el salmo, para tenerlos más frescos en nuestra memoria.

Estos versículos finales del salmo ochenta y cinco, dicen así:

“La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él, Y sus pasos nos pondrá por camino”.

Las dos primeras frases de estos últimos versículos del salmo, contemplan una situación ideal del futuro, en la cual se unen el cielo con la tierra en las bendiciones, pues dicen:

“La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos”.

Seguidamente, repite la misma idea, pero concretando algo más, al referirse a las cosechas pues dice:

“Jehová dará también el bien, Y nuestra tierra dará su fruto”. La siguiente frase parece referirse a una persona que nos hace pensar en Jesucristo, pues dice: “La justicia irá delante de él”.

Y la última frase lo confirma, al señalarle como camino a seguir, pues dice: “Y sus pasos nos pondrá por camino”.

Recordemos, que hemos sido llamados para que sigamos sus pisadas, porque, además, Él es el único camino.

Vayamos a Dios por medio de Él como único mediador y sigamos su camino.