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Salmo 86 – Bueno y compasivo (463)

Estamos meditando en el salmo ochenta y seis, salmo que lleva la firma de David.
Este salmo es una oración, que, a la vez, ensalza la misericordia de Dios.
Como tiene una extensión regular, leemos solamente una parte del salmo, que nos ayuda a percibir el contexto, y después, comentamos una pequeña parte del mismo. Hoy leeremos los primeros siete versículos y comentaremos el versículo cinco.
Los primeros siete versículos del salmo ochenta y seis dicen así:
“Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso. Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía. Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes”.
Ahora, después de leer estos primeros siete versículos del salmo ochenta y seis, que nos dan una información valiosa del tema general del salmo, que es, sin duda alguna, la gran misericordia de Dios, vamos a leer de nuevo el versículo cinco, al que dedicaremos nuestra Mirada de hoy, para, seguidamente, comentarlo en detalle.
Este versículo cinco del salmo ochenta y seis, que describe tres maravillosas cualidades de Dios, que se manifiestan en su trato con los seres humanos, dice así:
“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan”. Vamos a ir viendo cada cosa por separado.
El salmista, que pasa por un momento muy difícil, pide liberación a Dios, y en este versículo, explica, con mucho detalle, por qué se dirige precisamente a Dios. Primero, sencillamente porque Dios es el Señor, es decir el Amo, el que decide, el que manda, y, por lo tanto, es a Él a quien hay que pedir.
Pero en la primera frase del versículo, el salmista menciona dos especiales cualidades de Dios que, sin duda, le animan a pedirle ayuda, vamos a recordar esa frase, que dice así:
“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador”.
¿Te has fijado en lo que dice? Dice que el Dueño absoluto del universo es bueno y perdonador.
Veamos, cuando se dice de Dios que es bueno, significa que lo es de forma infinita, muchísimo más allá de lo que podamos imaginar, pero aun añade otra cualidad, que si fuese posible, la supera, porque dice también que es perdonador, vamos, que es algo así como su oficio, su profesión, se dedica a perdonar.
¡Asombroso! Pero, aun no ha terminado esta breve y densa descripción, pues añade:
“Y grande en misericordia para con todos los que te invocan”.
De nuevo las palabras nos desafían con sus significados, porque no solo dice que es misericordioso, sino que lo es grandemente, o sea muchísimo, pero aun hay más, porque esa grandeza en misericordia lo es para con todos los que le invocan.
¿Te has parado a pensar que Dios está deseando mostrar misericordia hacia todos los que le buscan de corazón? Haz la prueba.