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Salmo 86 – Reconocimiento global (467)

Imagen del programa Salmo 86 – Reconocimiento global (467) en Radio Solidaria

Continuamos nuestro recorrido por el salmo ochenta y seis, que es otro de los salmos de David, el gran salmista de Israel.

Este salmo es una oración, echa en un momento difícil y toda la oración, que incluye un canto a la grandeza de Dios, se apoya en la maravillosa misericordia de Dios.

Como el salmo es bastante extenso, hemos dividido su lectura el dos veces, cada una de ellas durante cinco programas, durante los cuales vamos meditando, poco a poco en todos los versículos, como hacemos siempre.

Leeremos, pues, los versículos ocho al diecisiete, para, después meditar en los versículos nueve y diez.

Los versículos ocho al diecisiete, del salmo ochenta y seis, dicen así:

“Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras. Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios. Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre. Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre. 1Porque tu misericordia es grande para conmigo, Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.1Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de violentos ha buscado mi vida, Y no te pusieron delante de sí. 1Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad, Mírame, y ten misericordia de mí; Da tu poder a tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva. Haz conmigo señal para bien, Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste”.

Después de leer estos diez últimos versículos del salmo ochenta y seis, para tener presente el contexto general del salmo, vamos a leer de nuevo los versículos nueve y diez que ocuparán nuestra Mirada de hoy.

Los versículos nueve y diez, del salmo ochenta y seis, dicen así:

“Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios”.

Estos dos versículos completan el canto alabanza a Dios iniciado en el versículo anterior, con tres grandiosas afirmaciones, vamos a ver una por una.

La primera la presenta el salmo en una frase muy larga y muy rotunda que afirma la adoración universal a Dios, de grado o por fuerza, pues dice:

“Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre”.

La segunda afirmación es la grandeza de Dios manifestada en sus grandiosas obras que hablan alto y claro de su eternidad, poder y sabiduría, pues dice:

“Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas”. Y, la tercera afirmación proclama, como en el versículo ocho, la unicidad de Dios, que quiere decir único.

Pues dice escuetamente: “Sólo tú eres Dios”

Todos reconocerán la grandeza absoluta de Dios, aunque le hayan despreciado, porque Él es el único y soberano Dios.

¿Le confiesas tú como tu Señor, o temes que sea tu juez?

Es una cuestión que urge resolver.