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Salmo 89 – El Dios soberano (488)

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Continuamos nuestro recorrido por el salmo ochenta y nueve, escrito por uno de los cantores del santuario, llamado Etán, y este es ya el tercer día que le dedicamos nuestra Mirada.

Como el salmo es bastante extenso hoy leeremos, y comentaremos, seis versículos del mismo. Serán los versículos nueve al catorce, que dicen así:

“Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas. Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos. Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste. El norte y el sur, tú los creaste; El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre. Tuyo es el brazo potente; Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra. Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro”.

Los seis versículos que acabamos de leer, del salmo ochenta y nueve, proclaman la soberanía de Dios. Vamos a verlos en detalle.

Primero menciona el poder de Dios sobre el mar en plena tormenta que está bajo su control, pues dice el salmo:

“Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas”. Esto también recuerda al Señor Jesucristo, cuando en el mar de Galilea ordenó calma a una gran tormenta y fue obedecido de inmediato. Pero, posiblemente, el salmista recuerda cuando el dominio absoluto del mar por parte de Dios permitió el paso liberador de su pueblo saliendo de Egipto y la destrucción del ejercito que los perseguía, sobre todo cuando sabemos que el nombre Rahab simboliza a un monstruo y a Egipto, porque dice el salmo:

“Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos”.

Seguidamente, el salmista se remonta al principio de la creación, y en tres frases, afirma que Dios es el propietario de todo, por derecho de creación, o sea, que es el Dueño y Señor del universo, algo que conviene no olvidar. El salmista lo dice así:

“Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste. El norte y el sur, tú los creaste”.

Es decir, no hay ninguna cosa que no haya salido de sus manos, de su sabiduría, y, por lo tanto, que no le pertenezca. La primera consecuencia de reconocer a Dios como creador y Señor es adorarle y por eso, el salmo añade:

“El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre”. Continúa el salmo alabando el poder de Dios en otras tres frases que dicen así:

“Tuyo es el brazo potente; Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra”. Pero aun quedan aspectos de Dios para mencionar, y son muy preciosos, porque primero menciona la justicia vivida y aplicada, pues dice: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono”.

Pero, seguidamente, añade:

“Misericordia y verdad van delante de tu rostro”.

¡Qué maravilla! Porque ante la justicia de Dios somos culpables, pero su excelsa misericordia envió al Salvador quien pagó por nuestras injusticias. Y su verdad nos asegura que hay salvación por gracia para cualquiera que cree y se somete a obedecerle. Si no lo has hecho, todavía estás a tiempo.

Cara a cara 77 Iris Reichel

Imagen del programa Cara a cara 77 Iris Reichel en Radio Solidaria

Representante de la Asociación Internacional de Optimistas Sin Fronteras, en España.
El arte de vivir la vida con optimismo.