Salmo 97 – Atended y honrad (528)

Estamos ya en nuestro tercer día, con el salmo noventa y siete.
Este salmo canta las grandezas de Dios y reclama el reconocimiento de las mismas, tanto a los que le sirven como a los que no.
Es mucho más fácil comprender el comentario de dos versículos si conocemos el resto del salmo, por eso, leemos el salmo entero y comentamos una pequeña parte del mismo.
Hoy comentaremos los versículos seis y siete, que reclamen el reconocimiento de Dios a aquellos que no le sirven, pero, antes leemos al salmo.
El salmo noventa y siete dice así: “Yahweh reina; regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas. Nubes y oscuridad alrededor de él; Justicia y juicio son el cimiento de su trono. Fuego irá delante de él, Y abrasará a sus enemigos alrededor. Sus relámpagos alumbraron el mundo; La tierra vio y se estremeció. Los montes se derritieron como cera delante de Yahweh, Delante del Señor de toda la tierra. Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria. Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses. Oyó Sion, y se alegró; Y la hijas de Judá, Oh Yahweh, se gozaron por tus juicios. Porque tú, Yahweh, eres excelso sobre toda la tierra; Eres muy exaltado sobre todos los dioses. Los que amáis a Yahweh, aborreced el mal; El guarda las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Yahweh, Y alabad la memoria de su santidad”.
Ahora, antes de comentar los versículos seis y siete, del salmo noventa y siete, que reclaman la atención de los que no cuentan con Dios, vamos a leerlos de nuevo, y estos dos versículos dicen así:
“Los cielos anunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria. Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla, Los que se glorían en los ídolos. Póstrense a él todos los dioses”.
Estos dos versículos son muy importantes, porque proclaman lo absurdo que es ignorar a Dios y no reconocerle plenamente, porque no hay otro, es único y se ha dado a conocer. Veamos, la primera frase que dice:
“Los cielos anunciaron su justicia”. Desde el inicio de la historia, la humanidad ha tenido sobradas evidencias de la perfecta justicia de Dios, porque desde el comienzo de la humanidad quedó muy patente que Dios es perfectamente justo y en su presencia no puede aparecer la maldad.
La frase siguiente habla de otro aspecto de Dios muy importante: Dios se ha dado a conocer por medio de sus obras que son la manifestación clamorosa de su gloria, por eso dice:
“Y todos los pueblos vieron su gloria”. Ya que ningún ser humano puede ignorar lo que ve todos los días y mucho menos los que lo estudian a fondo. Por eso advierte a los que pasan de Dios y les dice:
“Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla”, es decir, los que adoran a sus propias creaciones en vez de al Dios verdadero. Insiste en la siguiente frase diciendo:
“Los que se glorían en los ídolos”. Y a los grandes de este mundo les dice: “Póstrense a él todos los dioses”. Tomemos nota.