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Salmo 98 – Gran justicia (535)

Imagen del programa Salmo 98 – Gran justicia (535) en Radio Solidaria

Hoy, llegamos al final del salmo noventa y ocho, un salmo dedicado todo el a cantar la grandeza de Dios, tanto en el pasado, como en el presente y el futuro.

Vamos, pues, a dedicar nuestra atención a los tres últimos versículos de este salmo, pero, antes, leeremos todo el salmo, con la finalidad de tener delante todo el contexto de los versículos que hoy meditaremos.

El salmo noventa y ocho dice así: “Cantad a Yahweh cántico nuevo, Porque ha hecho maravillas; Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo. Yahweh ha hecho notoria su salvación; A vista de las naciones ha descubierto su justicia. Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel; Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios. Cantad alegres a Yahweh, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos. Cantad salmos a Yahweh con arpa; Con arpa y voz de cántico. Aclamad con trompetas y sonidos de bocina, Delante del rey Yahweh. Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan; Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo Delante de Yahweh, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud”.

Ahora, que hemos leído todo el salmo noventa y ocho, vamos a leer de nuevo, con atención, sus tres últimos versículos antes de dedicar a ellos nuestra Mirada de hoy.

Los versículos siete al nueve, del salmo noventa y ocho, dicen así: “Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan; Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo Delante de Yahweh, porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud”.

Vamos, pues, a examinar estos tres últimos versículos, del salmo noventa y ocho, que cantan acerca de la grandeza, de la justicia de Dios, que todo el universo ansía ver implantada por fin.

Decimos todo el universo, porque las cuatro primeras frases de estos últimos versículos del salmo se refieren poéticamente a la alegría universal, incluyendo el mundo físico y las personas, puesto que, estas frases, dicen así:

“Brame el mar y su plenitud, El mundo y los que en él habitan; Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo”.

Si nos hemos fijado, lo que predomina es la alegría y el motivo de esta alegría se nos dirá seguidamente, pues la siguiente frase que anticipa un hecho deseado, ya sea consciente o inconscientemente, por toda la humanidad: Un mundo entero sin maldad, sin corrupciones, sin abusos, sin injusticias. Pues esto va a suceder y el que implantará ese estado perfecto es el mismo Dios, pues la frase siguiente dice que toda esa alegría universal es:

“Delante de Yahweh, porque vino a juzgar la tierra”. Y las dos últimas frases del salmo dejan claro como será implantada por Dios la verdadera justicia, pues dicen así: “Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud”.

Es decir, esa justicia por la que todos clamamos, nunca será posible por medio de instituciones humanas.

La justicia perfecta que deseamos, será traída a este mundo por Dios mismo y entonces habrá verdadera y permanente alegría.

Confiemos, llegará.