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Salmo 102 – Esperanza gloriosa (558)

Imagen del programa Salmo 102 – Esperanza gloriosa (558) en Radio Solidaria

Continuamos hoy, por octavo día, nuestro recorrido por el salmo ciento dos.

Hemos dividido el salmo en tres partes y cada una de ellas la comentamos durante cinco días, cada día un versículo o dos, pero leyendo una parte de eses tres para tener presente el contexto inmediato de lo que vamos a comentar.

Como ya hemos dicho en días anteriores, el salmo trata principalmente dos temas, en la primera parte, que es también la primera de las tres divisiones que hemos hecho, abarcando los versículos uno al once, trata del sufrimiento del salmista y su ruego por alivio.

En las otras dos partes trata de aspectos de la esperanza en Dios.

Hoy leeremos la primera división de esa segunda parte que abarca los versículos doce al dieciocho. Los versículos doce al dieciocho, del salmo ciento dos, dicen así:

“Mas tú, Yahweh, permanecerás para siempre, Y tu memoria de generación en generación. Te levantarás y tendrás misericordia de Sion, Porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo ha llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, Y del polvo de ella tienen compasión. Entonces las naciones temerán el nombre de Yahweh, Y todos los reyes de la tierra tu gloria; Por cuanto Yahweh habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto; Habrá considerado la oración de los desvalidos, Y no habrá desechado el ruego de ellos. Se escribirá esto para la generación venidera; Y el pueblo que está por nacer alabará a JAH”.

Bien, como ya hemos leído esa segunda parte del salmo ciento dos, que presenta algunas características de la esperanza en Dios, vamos ahora a leer de nuevo los versículos que serán hoy objeto de nuestra Mirada. Se trata de los versículos quince y dieciséis.

Los versículos quince y dieciséis, del salmo ciento dos, que hablan de lo gloriosa que es la esperanza en Dios, dicen así:

“Entonces las naciones temerán el nombre de Yahweh, Y todos los reyes de la tierra tu gloria; Por cuanto Yahweh habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto”.

El salmista mira al futuro cumplimiento de las promesas de Dios para su pueblo y al impacto que causará en todo el mundo. Este impacto será que al presenciar la gloriosa acción de Dios, tomarán a Dios en serio, pues comienza diciendo: “Entonces las naciones temerán el nombre de Yahweh”.

La obra de Dios a favor de su pueblo y su magnificencia, impresionarán al mundo incrédulo, pues añade:

“Y todos los reyes de la tierra tu gloria”. Y completan estos versículos su referencia a la gloriosa esperanza en la salvación de Dios a favor de su pueblo, anunciando el nuevo santuario en el cual Dios mismo se manifestará, y esto hace pensar en la gloriosa ciudad celestial, pues dice:

“Por cuanto Yahweh habrá edificado a Sion, Y en su gloria será visto”. Cuando desde nuestra vida con sus penalidades levantamos la vista a las gloriosas promesas de Dios para los que creen en Él, nuestro corazón se ensancha, porque, aunque no conocemos los detalles, si sabemos será obra del Dios que creó el universo y lo superará en belleza y perfección.

Alabemos a Dios por el cumplimiento de sus promesas.