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Salmo 103 – Bendiciendo por lo revelado (571)

Imagen del programa Salmo 103 – Bendiciendo por lo revelado (571) en Radio Solidaria

Seguimos con el salmo ciento tres, ese salmo de David que es tan querido para tantos lectores de las Escrituras. Teniendo en cuenta el significado de bendecir, que es decir bien, o sea, hablar bien de alguien o de algo; hemos titulado este salmo bendiciendo, porque todo el salmo alaba, o sea, habla muy bien, de Dios.

Cada día leemos unos cuantos versículos y comentamos uno de ellos, dedicándole en exclusiva nuestra Mirada, para descubrir las riquezas que contiene, aunque sin perder de vista el resto del salmo.

Hoy leeremos los versículos siete al doce antes de comentar con calma el versículo siete.

Los versículos siete al doce, del salmo ciento tres, dicen así: “7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Yahweh; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”.

Ahora, después de leer estos seis versículos del salmo ciento tres, vamos a leer de nuevo el versículo siete al que dedicaremos el resto del programa de hoy. El versículo siete, del salmo ciento tres, dice así: “7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras”. Aunque estas dos frases forman eso que se llama un paralelismo, porque expresan la misma idea aunque con palabras distintas, en cada frase hay detalles muy importantes que consideramos seguidamente.

Es evidente que las dos frases que componen el versículo, ensalzan a Dios porque se ha dado a conocer a su pueblo, se ha revelado a ellos, pero vamos a examinarlas, una a una.

La primera frase dice: “Sus caminos notificó a Moisés”. Dios se reveló a Moisés, dándose a conocer y enseñándole su voluntad de salvación para su pueblo y, además, le reveló los preceptos, es decir, la ley, para que, guardándolos, su pueblo anduviese en su voluntad; porque camino es tanto la forma de vivir, como las razones o principios, para hacerlo, y esa información fue entregada por Dios directamente a Moisés. La segunda frase del versículo siete del salmo ciento tres, dice: “Y a los hijos de Israel sus obras”.

Es decir, de la misma forma que Moisés recibió la información, el pueblo recibió la demostración. Por lo tanto, por una parte, Dios se reveló a Moisés y le comisionó para enseñar su camino al pueblo, y, por otra, Dios se reveló al pueblo con sus maravillas, cuando los liberó de Egipto. Recordemos las demostraciones del poder de Dios, en las conocidas como las diez plagas, y después el asombroso paso del mar Rojo, que supuso la liberación definitiva, y el fin de los enemigos en el fondo del mar. Quince siglos después, David recuerda en este versículo estos dos aspectos de la revelación de Dios a su pueblo y le bendice.

Es necesario recordar con frecuencia la revelación de Dios y alabarle por ello.