Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 103 – Bendiciendo por su compasión (573)

Imagen del programa Salmo 103 – Bendiciendo por su compasión (573) en Radio Solidaria

Seguimos avanzando, en nuestro recorrido por el salmo ciento tres, uno de los muchos escritos por David, y hoy, después de ocho programas, dedicados a este salmo, llegamos al versículo nueve sobre el cual pondremos nuestra Mirada atentamente.

Este salmo ciento tres es una continua alabanza a Dios, por eso lo hemos titulado. “Bendiciendo”, ya que, bendecir, es decir bien, o sea alabar, y alabar es cantar las cosas buenas de alguien o de algo.

En este caso, todo el salmo alaba a Dios. Cada día leemos unos cuantos versículos y comentamos uno de ellos. Vamos pues a leer.

Los versículos siete al doce, del salmo ciento tres, dicen así:

“7 Sus caminos notificó a Moisés, Y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es Yahweh; Lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones”. Ahora teniendo en mente estos versículos que hemos leído, vamos a leer de nuevo el versículo nueve, que atrae hoy nuestra Mirada.

El versículo nueve, del salmo ciento tres, dice así: “9 No contenderá para siempre, Ni para siempre guardará el enojo”

Este versículo añade un matiz muy importante al amor de Dios, acerca del cual leímos hace un momento que:

“Misericordioso y clemente es Yahweh; Lento para la ira, y grande en misericordia”. Pues este versículo que meditaremos hoy, ofrece un aspecto más del inmenso amor de Dios. Pues si en el versículo anterior se alaba su paciencia en este se alaba su compasión con el pecador, al que tiende la mano perdonadora, movido a misericordia por su necesidad. No puede pasar por alto el pecado y se enfada justamente, pero, viendo nuestra necesidad de perdón, nos ofrece compasivo la reconciliación con Él. La primera frase de este versículo nueve, del salmo ciento tres, dice:

“No contenderá para siempre”, es decir, su justo castigo por las rebeldías de su pueblo, es limitado por su misericordia y compasión. No olvidemos que el pecado siempre tiene consecuencias, porque, “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Pero, el bendito amor de Dios, reduce compasivo la gravedad de la sanción.

Esto no quiere decir carta blanca para pecar, sino compasión al castigar. Pero aun hay más, pues la segunda parte del versículo nos descubre que Dios no guarda rencor, ya que dice:

“Ni para siempre guardará el enojo”. Nosotros tenemos varias expresiones muy habituales, para expresar el rencor, como, por ejemplo: “te la tengo guardada”, o, “me quedo con tu cara”, o también, “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”. Pero, Dios es amor, y el amor no es rencoroso.

¿Cómo no alabar a nuestro Dios, al recordar su carácter que se manifiesta en la forma que nos trata? El apóstol Pablo escribe a los efesios: “sed imitadores de Dios”. Todo un desafío a tener en cuenta.

REFLEXIONES – Óscar Fradejas | #1 Jesús sana a un ciego de nacimiento – MENSAJES DE ÁNIMO

Imagen del programa REFLEXIONES – Óscar Fradejas | #1 Jesús sana a un ciego de nacimiento – MENSAJES DE ÁNI...

Es mucho más importante un encuentro personal con Jesús, que experimentar un milagro de Dios.

No nos podemos conformar solo con las bendiciones. El propósito de Dios es que tengamos un encuentro personal con Jesús.

¿De qué sirve obtener bendición…de que sirve recibir la vista, sino es para ver a aquel que nos la ha concedido? (Juan 9: 35-41)

Agradecimientos: Visual777 producciones.

– www.solidariatv.com

– www.youtube.com/SolidariaTV