La potencia del llamado

Ezequiel 1:13-14
Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.
Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
Lo bueno y lo malo

Lamentaciones 3:37-39
¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.
La caída de la corona

El pecado trae consecuencias
Arrepentirnos inmediatamente para no crear en ti un hábito de pecar..
La idolatría de la obstinación

Ezequiel 6:3
Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y destruiré vuestros lugares altos.
Enfocándonos en el regalo

Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
¡Sacúdase y salga!

El sufrimiento produce perseverancia, la perseverancia produce carácter, el carácter produce esperanza, y la esperanza no nos decepciona..
El castigo de Dios

Ezequiel 7:8
Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus abominaciones.
La imagen del celo

Ezequiel 8:3
Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos.
La señal de la cruz

Ezequiel 9:6
Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del templo.