Radio Solidaria
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Salmo 3 – Descanso confiado (13)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 3 «Seguridad»

Versículos 5-6 «Descanso confiado»

Bienvenidos a Miradas. Nuestra mirada continúa hoy con el repaso del salmo tres, cuyo mensaje es de seguridad en Dios en circunstancias muy difíciles. Mientras el salmo no sea muy extenso, leeremos cada día el salmo completo para tener muy claro su mensaje y así saborearlo mejor.

Por lo tanto, leemos el salmo tres, compuesto por el rey David cuando huía de su hijo Absalón que había dado un golpe de estado.

El salmo dice así: «¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; Los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; Sobre tu pueblo sea tu bendición».

Hoy consideraremos los versículos cinco y seis, sin salirnos de la perspectiva general del salmo que es de seguridad en Dios. Hemos visto en Miradas anteriores el acoso masivo al que estaba sometido David por la traición de su hijo Absalón, pero también su total confianza en la perfecta protección de Dios y los versículos que hoy meditamos son una consecuencia de saberse tan bien protegido, aun en plena persecución, pues dice:

«Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí».

Esta declaración es impresionante. No olvidemos que David estaba huyendo del usurpador acompañado solamente por sus fieles. Porque, como siempre, la mayoría se pone de parte del que manda, en este caso el hijo traidor, olvidando cuanto debían a David. Por todas esas razones impresiona que David diga «Yo me acosté y dormí, Y desperté, porque Jehová me sustentaba».

El sueño no suele acudir cuando hay preocupaciones graves, pero David confiaba tanto en Dios que podía dormirse tranquilamente. Su confianza era auténtica y completa. Por eso no nos extraña que la confianza de David incluyese al ejército enemigo, pues añade:

«No temeré a diez millares de gente, Que pusieren sitio contra mí». ¿Cómo tener miedo con Dios por defensa y atento a sus súplicas?

Esta declaración de David nos recuerda una exhortación que hace el apóstol Pedro a los cristianos en su primera epístola, capítulo cinco y versículo siete, donde dice «Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque él tiene cuidado de vosotros».

Esta actitud requiere una confianza sencilla como la de un niño. Nadie está libre de preocupaciones, a veces muy grandes, ni de situaciones graves o peligrosas, pero, igualmente, nadie que confía en el Señor es abandonado. Nadie que se pone en sus manos es derrotado. Ninguno de sus hijos queda sin protección. Pero Dios permite que sus hijos sufran y lloren. Incluso que pasen por tragedias terribles.

David es un ejemplo de ello. Que ninguna situación disminuya nuestra confianza en Él.

Sus manos amorosas nos restaurarán por completo. Todas las cosas ayudan al bien de los que aman a Dios. Confiemos plenamente en Él en toda circunstancia.

(por Daniel Valuja)

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