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Salmo 17 – Protégeme (88)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 17 Apoyo

Versículos 8-12 Protégeme

Bienvenidas a Miradas. Nuestro caminar por el libro de los salmos ha llegado al salmo diecisiete.

Un salmo en el cual David en su oración pide el apoyo de Dios a causa de sus enemigos.

Comienza, en los versículos uno al tres, pidiendo el respaldo de Dios ante los abusos e injusticias sin tomarse la justicia por su mano, y, seguidamente, confiesa su propósito de mantenerse firme en la obediencia a la Palabra de Dios aunque pide ayuda para ser fortalecido.

Nuestra Mirada de hoy se fijará en los versículos ocho al doce de este salmo diecisiete en los cuales el salmista pide a Dios protección de sus peligrosos enemigos.

Estos versículos que hoy ocupan nuestra Mirada dicen así:

“Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas, De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida. Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan arrogantemente. Han cercado ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. Son como león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está en su escondite”.

Vamos a ir mirando con atención el paisaje de estos cinco versículos para extraer sus buenas enseñanzas para nosotros. Pero hoy haremos algo diferente, ya que nos fijaremos antes en los enemigos para hacerlo después en la petición de protección.

Veamos primero lo que hacen e intentan los enemigos en el versículo nueve donde pide protección y dice:

“De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida”. Está clara la intención de sus enemigos pues le acosan con intención de acabar con él. Pero, además David en su petición se refiere a su actitud diciendo:

“Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan arrogantemente”.

Los enemigos se veían vencedores y actuaban con prepotencia insultante. Y lo tenían tan claro que lo daban por hecho. David ve las cosas muy mal, pues añade:

“Han cercado ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra”.

O sea, me tienen rodeado y ya están a punto de eliminarme. Y aun añade otra ilustración para que nos demos cuenta del peligro extremos que corría y el poder de sus enemigos, pues termina el versículo doce diciendo:

“Son como león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está en su escondite”.

Sus enemigos eran como fieras dispuestas ya a saltar sobre su presa. Ante tal acoso prepotente y malvado con las peores intenciones que están a punto de ser llevadas a cabo, David hace su petición, bueno, en realidad la petición la hace antes, pero la hemos dejado para el final para resaltarla más.

Antes de describir las intenciones y carácter de los enemigos David hace una petición entrañable en el versículo ocho diciendo:

“Guárdame como a la niña de tus ojos; Escóndeme bajo la sombra de tus alas”.

Pide con gran confianza dos cosas muy hermosas. Primero el máximo cuidado y delicadeza al decir: “Guárdame como a la niña de tus ojos”. Y después la más completa y cariñosa protección diciendo:

“Escóndeme bajo la sombra de tus alas”. ¿Te has sentido alguna vez cuidado y resguardado así por Dios en medio del peligro? ¿Se lo has pedido?

Pues el amor de Dios puede ser también para tí.

Pídeselo de corazón.

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