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Salmo 22 – Testimonio (129)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 22. Samo de David

Versículo 22: Testimonio

Bienvenidos a Miradas. En nuestro recorrido por los salmos nos hemos detenido en el salmo veintidós para examinarlo en relación con la obra del Señor Jesucristo, ya que es citado por los cuatro evangelios en el relato de la crucifixión por contener varias frases, que, aunque fueron escritas mil años antes, se cumplen allí al pie de la letra.

El salmo tiene dos partes muy definidas, la primera es de sufrimiento y ruegos angustiosos, la segunda es de triunfo y alabanza con una amplia visión de futuro.

Hoy comenzaremos esa segunda parte del salmo y para situarnos en el tema leeremos un poco de la misma.

Vamos allá, dice así el comienzo de esta segunda parte del salmo:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó”.

Después de leer la primera parte del salmo, con descripciones literales del sufrimiento de Cristo en la cruz y sus angustiosos ruegos, ocurridos, como se relatan con gran detalle, en el huerto de Getsemaní, llegamos a un remanso de paz y proclamación de victoria que cambian por completo el tono del salmo, pues la primera frase es:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré”.

Es evidente que ya quedó atrás el sufrimiento, y no solo eso, sino que hubo respuesta plena, que, aunque el primer momento se refiere a David, autor del salmo, es perfectamente aplicable al Señor Jesucristo pues la epístola a los hebreos, capítulo dos y versículos nueve al doce dice:

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, En medio de la congregación te alabaré”.

Así que, tal vez, el prólogo a estas palabras de triunfo del salmo, después del intenso sufrimiento, fue la victoriosa exclamación que pronunció Jesús desde la cruz diciendo un poco antes de entregar su espíritu al Padre: “Consumado es”.

Estas palabras del salmo que inician su segunda parte se refieren a dos etapas de la obra de Cristo, la primera se concreta en las palabras:

“Anunciaré tu nombre a mis hermanos”.

Pues el mensaje de salvación por Cristo es anunciado en su nombre por todo el planeta.

La segunda tiene su cumplimiento en el futuro, cuando todos reunidos en su gloriosa presencia celebremos su triunfo, pues dice:

“En medio de la congregación te alabaré”.

Esa alabanza será por los que han creído en Él, ¿quieres incluirte en ese número?

¿En esa gran congregación?

Pues cree que murió en tu lugar, recibiéndole como Salvador y Señor de tu vida hoy mismo.

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