Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 22. Salmo de David
Versículos 23-24: Respondió
Bienvenidos a Miradas. En nuestro recorrido por los salmos nos hemos detenido en el salmo veintidós para examinarlo en relación con la obra del Señor Jesucristo, ya que es citado por los cuatro evangelios en el relato de la crucifixión por contener varias frases, que, aunque fueron escritas mil años antes, se cumplen allí al pie de la letra.
El salmo puede dividirse en dos partes, la primera es de intenso sufrimiento y ruegos angustiosos, sin embargo, la segunda es de triunfo y alabanza.
Hemos llegado ya a esa segunda parte y hoy veremos una exhortación a la alabanza juntamente con los motivos.
El comienzo de la segunda parte del salmo dice así:
“Anunciaré tu nombre a mis hermanos; En medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó”. Vamos a repasar los versículos veintitrés y veinticuatro del salmo, que, aunque acabamos de leer, leemos de nuevo y dicen así: “Los que teméis a Jehová, alabadle; Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel. Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó a él, le oyó”.
Vamos a examinar detalladamente estas palabras, recordando que estamos repasando el salmo desde la perspectiva de la obra de Cristo anticipada por el mismo proféticamente.
La primera frase de este párrafo al que dedicamos nuestra Mirada de hoy, dice así: “Los que teméis a Jehová, alabadle”.
Esta frase nos invita a todos los hemos creído en Jesucristo como Salvador a alabarle por la maravilla de su salvación.
Los motivos nunca se agotarán para hacerlo, porque tiene efectos eternos.
La segunda frase que examinamos dice: “Glorificadle, descendencia toda de Jacob, Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel”.
Los primeros destinatarios de la gran obra de salvación de Dios en Cristo fueron los del pueblo de Israel por eso se les dedica de forma específica la exhortación a la alabanza. Pero, a la vez, la descendencia es también la de los creyentes, así que estamos incluidos si hemos creído.
La siguiente frase que examinamos se refiere de forma muy concreta a los motivos de la alabanza, pues dice:
“Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido, Ni de él escondió su rostro”.
¿Te aflige tu pecado, tu culpa delante de Dios? Pues su actitud no ha cambiado y su oído está atento, no importa tu condición el nunca te despreciará. Cristo dio su vida por ti.
El párrafo que hemos escogido para poner en el nuestra Mirada de hoy termina con esta breve pero importante frase:
“Sino que cuando clamó a él, le oyó”. ¿Te parece que tu caso es un caso perdido y que ya no tienes esperanza?
Mientras tengas un hálito de vida, hay esperanza para ti. No importa como estás.
Ven a Cristo tal como estás. Él ya pagó por todos tus pecados, por todas tus culpas, no tienes que hacer nada, ni mejorarte, ni hacer méritos, solo creer, ven tal como estás.
Él te perdonará del todo porque lo pagó todo
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