Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 22. Salmo de David
Versículos 30-31: Testimonio
Bienvenidos a Miradas. En nuestro recorrido por el salmo veintidós hemos llegado al final del mismo.
Este salmo es muy especial, como ya hemos comentado en otras Miradas, ya que, por una parte, fue escrito por David en un momento muy difícil de su vida y tiene dos partes muy definidas, la primera es una queja y ruego mezclado con afirmaciones de confianza y la segunda parte del salmo es la alabanza que surge tras el triunfo.
Pero, a la vez, el salmo tiene un carácter eminentemente profético y sin duda alguna se refiere al Señor Jesucristo.
Tanto es así que este salmo se cita en los relatos de la crucifixión en los cuatro evangelios, incluso, el mismo Señor pronuncia desde la cruz una de las llamadas siete palabras con la primera frase del salmo.
Por lo tanto, la primera parte del salmo, además de tener su origen en la vida de David, tiene su perfecto cumplimiento en la persona de Cristo; pero la segunda parte del salmo es igualmente aplicable a ambos y la epístola a los hebreos, en su capítulo dos, lo aplica a Cristo.
Por eso hemos repasado el salmo una primera vez aplicado a David y ahora lo estamos repasando de nuevo aplicado a Jesucristo.
Nuestra Mirada de hoy se detiene en los dos últimos versículos del salmo veintidós, los versículos treinta y treinta y uno, que son una completa proclamación del testimonio cristiano, como veremos en nuestra Mirada de hoy, pues dicen:
“La posteridad le servirá; Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación. Vendrán, y anunciarán su justicia; A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.
Como hemos hecho otros días, vamos a despiezar estos dos versículos manteniendo su mensaje de testimonio.
La primera frase dice: “La posteridad le servirá”.
Esta breve frase es la conclusión de lo que el salmo dice en los versículos anteriores y que se refieren al dominio final y absoluto de Jesucristo.
A partir de aquí comienza el testimonio de los creyentes de toda la historia pues la siguiente frase dice:
“Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación”. A lo largo de la historia, incluso en los momentos más terribles, siempre hubo testigos de Dios y seguirá habiéndolos hasta el fin. Mientras haya seres humanos sobre la tierra habrá voces que proclamen la obra salvadora de Cristo en la cruz como única esperanza de salvación.
La siguiente frase lo confirma, pero agregando algo más, pues dice: “Vendrán, y anunciarán su justicia”.
Este anuncio sigue siendo el mismo pero añade que se anunciará la justicia de Dios.
La epístola de Pablo a los romanos expone con gran detalle este anuncio.
Todo ser humano ha pecado y por lo tanto ha de responder ante Dios y no hay otra sentencia que la muerte eterna.
Pero Jesucristo, el hijo de Dios, se hizo hombre para poder morir en lugar de los pecadores para satisfacer así la justicia divina y poder ofrecer justificación perfecta a cualquiera que crea en Él.
Por eso el evangelio es un anuncio de justicia.
La siguiente frase, última del salmo, dice:
“A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto”.
Esto se sigue cumpliendo, desde que se escribió el salmo han pasado tres mil años, y desde la muerte de Cristo dos mil y aun se sigue anunciando.
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