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Salmo 27 – Defensa inexpugnable (161)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 27 Seguro en la necesidad

Versículos 1-3: Defensa inexpugnable

Bienvenidos a Miradas. Continuamos nuestro recorrido por los salmos y ya hemos llegado al salmo veintisiete, uno de los favoritos de los lectores.

En este salmo, compuesto por David, predomina la seguridad que el salmista tiene en Dios, incluso en los peores momentos.

El salmista manifiesta su seguridad en las luchas, en la comunión íntima con Dios, en la necesidad apremiante, en la mayor soledad y abandono, rodeado de enemigos o cuando mira al futuro.

Dios es siempre su motivo de confianza. La primera parte de este precioso salmo dice así:

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado. Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto. Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová”.

Después de leer la primera parte del salmo veintisiete volvamos nuestra Mirada a los primeros versículos que expresan la seguridad del salmista en medio ante todo tipo de enemigos.

Esos primeros versículos dicen así: “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”.

Inicia su canción proclamando lo que Dios es para él: Luz, Salvación y Fortaleza. Vamos una por una.

En la palabra de Dios la oscuridad, las tinieblas, siempre se asocian al mal, al pecado, que impide ver las cosas con su verdadera dimensión. Andar a oscuras con seguridad es imposible.

El salmista vive seguro porque Dios es para él la luz que ilumina su vida. Sabe por donde va y adonde se dirige.

Pero añade que Dios es para él Salvación. Salvación es vida, y en la Biblia esa vida significa casi siempre vida eterna, como en este caso; es otro gran motivo de seguridad. Pero el salmista aun añade otra bendición de Dios en su vida: Dios es para él Fortaleza, que equivale a poder, defensa, blindaje, seguridad ante cualquier ataque por eso dice: “¿de quién he de atemorizarme?”. Y añade seguidamente:

“Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado”.

Si no tienes esta confianza, busca a Dios cuanto antes, antes que tu tiempo se termine.

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