Radio Solidaria
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Salmo 27 – Dirección en esperanza (165)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 27 Seguro en la necesidad

Versículos 11-14: Dirección en esperanza’

Bienvenidos a Miradas. Nuestro trayecto por los salmos sigue progresando y ya hemos llegado al salmo veintisiete, uno de los muchos que escribió David, el salmista más prolífico.

Este salmo desborda de plena confianza en Dios, sea cual sea la situación. Por eso es uno de los más favoritos para todos los lectores.

Vamos a leer la segunda parte del salmo para poner después nuestra Mirada de hoy, sobre los versículos once al catorce, con los que termina y en los cuales encontramos un ruego intenso una afirmación rotunda de seguridad en una situación límite y una confesión de seguridad para el futuro en medio de el acoso de enemigos crueles, terminando con una sencilla invitación.

Esa segunda parte del salmo veintisiete dice así:

“…Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá. Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”.
Vamos a detener nuestra Mirada en estos últimos versículos del salmo veintisiete y lo haremos poco a poco pues tiene un contenido rico y variado. Comienzan con un ruego de dirección para evitar a sus peligrosos enemigos, pues solo la dirección de Dios permite sortear los peligros ocultos para hacernos caer.

El salmista ruega así:

“Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad”.

Es evidente que no tiene ninguna seguridad en su habilidad para encaminar bien sus pasos pero confía totalmente en Dios. Seguidamente hace una preciosa afirmación de su esperanza eterna, pues afirma que su vida entre tantos peligros y sobresaltos sería insoportable si no tuviese esperanza de vida eterna, pues dice:

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes”.

Muchísimos creyentes se han unido de todo corazón a esta afirmación sabiendo que no valdría la pena vivir sin esta esperanza segura y gloriosa, porque el salmista habla de ver el bien de Dios en la tierra de los vivientes, o sea donde están los que viven para siempre.

¡Maravillosa esperanza!

Pero el salmo termina con un precioso llamamiento diciendo:
“Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”.

Si eres creyente ese llamamiento es para ti.

Si no eres creyente y esta esperanza te es desconocida, la misericordia de Dios tiene los brazos tan largos que también te pueden alcanzar a ti.

¡Pídeselo de corazón!

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