Radio Solidaria
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Salmo 28 – Respuesta plena (169)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 28 Oración respondida

Versículos 6- 7: Respuesta plena

Bienvenidos a Miradas. Poco a poco, seguimos avanzando por el libro de los salmos. Ya hemos llegado al salmo veintiocho y ya se nos está terminando, pero mientras no se termina nos va dejando temas muy valiosos, como el que veremos hoy.

Este salmo veintiocho es una oración muy completa, pues incluye una petición, un encargo de castigo para los rebeldes incorregibles, un canto de agradecimiento por haber sido escuchado, y una sentida adoración comunitaria.

Aunque el programa es breve nos dará tiempo a leer todo el salmo porque su extensión lo permite así que leeremos el salmo completo antes de detener nuestra Mirada en el agradecimiento del salmista a Dios por haber sido escuchado.

El salmo veintiocho dice así:

“A ti clamaré, oh Jehová. Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo. No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad, Los cuales hablan paz con sus prójimos, Pero la maldad está en su corazón. Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos; Dales su merecido conforme a la obra de sus manos. Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová, Ni a la obra de sus manos, El los derribará, y no los edificará. Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre”.

Seguramente hemos percibido esa secuencia de cuatro etapas de la oración de David, que es el autor del salmo.

El salmista pide ayuda contra sus enemigos y seguidamente pide el castigo de estos por su gran rebeldía contra Dios y seguidamente agradece la pronta y completa respuesta de Dios y es a ese agradecimiento que queremos dirigir nuestra Mirada de hoy.

Lo encontramos en los versículos seis y siete que dicen así:

“Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré”. Este canto de gratitud tiene tres partes que merece la pena examinar. Comienza David diciendo: “Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos”.

Esta expresión “Que oyó la voz de mis ruegos”, significa que no solo ha sido oído sino atendido en su petición, por eso alaba a Dios.

Seguidamente afirma que Dios es su perfecta defensa diciendo: “Jehová es mi fortaleza y mi escudo”.

Añade que puso en Dios su confianza y Dios respondió a su necesidad, ya que dice:

“En él confió mi corazón, y fui ayudado”.
Por lo tanto, como es natural, termina diciendo: “Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré”.

La lección es muy sencilla, Dios escucha a los que le buscan de corazón y siempre responde a la confianza puesta en Él.

Esto también es válido para ti, si le buscas con sinceridad y confías incondicionalmente en Él.

(por Daniel Valuja)

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