Radio Solidaria
EN DIRECTO

Salmo 32 – Motivo de sumisión (194)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 32 Confesión y Perdón

Versículos 8-9: Motivos de sumisión

Seguimos avanzando por el libro de los salmos y ya hemos llegado casi al final del salmo treinta y dos que es uno de los que escribió David.

Dada la brevedad del salmo lo leemos cada día completo antes de comentar una parte del mismo.

El salmo treinta y dos dice así:

“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti. Muchos dolores habrá para el impío; Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia. Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón”.

En los versículos que atraen hoy nuestra Mirada el salmista exhorta como de parte de Dios. Vamos a verlo.

Los versículos ocho y nueve del salmo treinta y dos dicen así:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos. No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti”.

El salmista hace una exhortación cariñosa de parte de Dios que tiene dos partes, una promesa y una advertencia. Veámoslo, primero dice:

“Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos”.

Esta promesa de parte de Dios, tiene dos partes muy animadoras, ayuda y cuidado. Comienza diciendo: “Te haré entender”.

Las cosas espirituales solo Dios puede hacerlas comprender, buen comienzo pues. Pero, añade: “te enseñaré el camino en que debes andar”.

Es decir, te guiaré en la difícil ruta de la vida en este mundo, solo que indica “en que debes andar”, no dice en que TIENES que andar. Gran responsabilidad, ser aconsejado por Dios y tener la opción de no hacerle caso. ¿lo habías pensado? Pero, la promesa incluye cuidado, pues dice: “Sobre ti fijaré mis ojos”.

Es decir, estaré vigilando tu seguridad, cuidaré de ti. ¡Qué hermoso!

Después de la promesa viene una advertencia, muy gráfica y muy detallada, incluso un poco irónica, pues dice:

“No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti”.

Debiéramos sentirnos desafiados por esta advertencia y reaccionar con sentido común, atendiendo a los consejos de Dios.

Más de

¿Quieres seguir escuchando?

Tenemos miles de audios sobre fe, esperanza, oración y vida cristiana esperándote.

Sigue explorando: Cargando temas...
Explorar todos los audios por temas →

¿Buscas un programa anterior que no ves aquí?

Consulta la Fonoteca en Telegram: todas las emisiones desde enero de 2026, hora por hora.

Ver cómo funciona →