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Salmo 34 – Protección (204)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 34 Salmo de David

Versículos 15-18: Protección

Bienvenidos a Miradas. Nuestro paseo por el libro de los salmos alcanza ya el salmo treinta y cuatro, uno de los salmos que escribió el salmista por excelencia, es decir, David.

Este salmo treinta y cuatro es una canción que ensalza a Dios por los beneficios que otorga a sus hijos cuando estos le sirven con fidelidad.

Cuando hablamos de esto es necesario destacar que normalmente no se trata de beneficios materiales sino espirituales que son los más valiosos y los que permanecen.

En la lista que hace el salmista destaca la cercanía entre Dios y sus hijos.

Vamos a leer los versículos quince al dieciocho del salmo treinta y cuatro para después comentarlos poco a poco.

Estos versículos dicen así:

“Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos. La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu”.

En estos versículos se ve claramente la diferencia de trato de Dios según el comportamiento de los seres humanos. Vamos a comprobarlo.

En primer lugar, el salmo nos recuerda que Dios vela el día a día de los que le temen, pues comienza diciendo:

“Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos”. O sea, Dios mira y escucha, es decir, no se le escapa ninguna circunstancia de la vida de los suyos, en ningún momento y ningún día, sea cual sea su situación. Pero, como contraste, los que se oponen reiteradamente a Dios son objeto de su cólera, pues dice seguidamente:

“La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos”.

Hemos de entender que “los que hacen mal”, no es que hacen cosas mal, sino que, reiteradamente, de forma continuada y premeditada, insisten en hacer el mal.

Pues ese tipo de conducta tropieza inevitablemente con la ira de Dios de forma tan seria como definitiva.

El salmista vuelve a la relación de Dios con los que procuran servirle con sinceridad, a pesar de sus limitaciones, pues dice: “Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias”. Son dos cosas muy importantes las que dice aquí, la primera es que Dios atiende las súplicas de los suyos y la segunda es que les devuelva la paz, no dice que les da todo lo que le piden, sino que les libra de sus angustias, devolviéndoles la paz al darles la seguridad de su compañía y protección.

Esto a veces es difícil de aceptar porque hay situaciones en las cuales cuando se prolongan en el tiempo y Dios no parece intervenir, producen una sensación de abandono y solo puede recuperarse la paz cuando se comprende que Dios no se ha ido, ni ha dejado de proteger, sino que tiene un propósito en la situación.

Cuando esto se comprende, vuelve la paz y se acaba la angustia. Y es que el salmista añade seguidamente:

“Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu”.

Lo que ocurre es que nuestra idea de resolver un problema no siempre coincide con la de Dios.

Pero su solución es siempre la perfecta. Confiemos.

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