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Salmo 37 – La fe funciona (215)

Espacio presentado por Daniel Valuja.

Salmo 37 Salmo de David

Versículos 1.4: La fe funciona

Bienvenidos a Miradas. Nuestro continuado viaje por el libro de los salmos nos ha llevado ya hasta el salmo treinta y siete, al que hoy comenzamos a asomarnos.

Este es un salmo extenso, que debemos a la pluma de David, el salmista por excelencia.

En este salmo, David hace una larga reflexión sobre la conveniencia de vivir dependiendo de Dios sin dejarse deslumbrar por los atractivos de este mundo ni desanimarse por sus ataques, pues Dios siempre protege y premia a los que le obedecen y confían en Él.

Como hacemos cada día, hoy leeremos los primeros cuatro versículos del salmo treinta y siete, para comentarlos poniendo nuestra Mirada sobre cada frase y teniendo en cuenta el conjunto del salmo.

Estos cuatro primeros versículos dicen así:

“No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán. Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad. Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Después de leer ya `podemos volver a la primera frase que dice:

“No te impacientes a causa de los malignos”.

Una de las expresiones habituales ante el predominio del mal es ¿Cómo permite Dios? O, en muchos casos, una oración diciéndole ¿Hasta cuando Señor? Pues, la receta del salmista es: Paciencia. Y fijándose en otra aparente injusticia que nos parece la prosperidad de los malos, dice:

“Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad”. Fijémonos que aconseja no tengas envidia, o sea, no desees el dinero ganado con maldad.

Seguidamente explica el porqué de estos dos consejos: “Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán”.

Vamos, que tienen un brillante presente y un tenebroso futuro.

Por esa razón, seguidamente, da dos consejos y con cada uno de ellos añade el resultado.

Veamos el primer consejo: “Confía en Jehová, y haz el bien; O dicho de otra manera, no mires al entorno, mira a Dios y fíate de Él y de su palabra, y, a pesar de todo, persevera en agradarle, aunque vayas contra corriente, y parezca no tener sentido, porque, añade: Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad”.

Es decir, si lo haces así, vivirás en esta tierra con fidelidad, alimentándote de la Palabra de Dios. Y, por último, en los versículos de este salmo treinta y siete que hemos leído hoy, dice: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Es decir si vives tu relación personal con Dios con entusiasmo sincero y saturado de su Palabra, Él te concederá lo que le pidas.

Esta frase nos recuerda unas palabras del apóstol Juan, en su primera carta y capítulo cinco, donde dice realmente lo mismo ya que afirma:

“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

Precioso resultado de la comunión íntima con Dios.

Vale la pena probarlo, no lo dudes. No hay experiencia que lo supere. Prueba y verás.

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