Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 37 Salmo de David
Versículos 5-7: Déjale guiar a Él
Bienvenidos a Miradas. Seguimos avanzando por el salmo treinta y siete que hemos comenzado en otro programa anterior.
Este es un salmo extenso, que debemos a la pluma de David, el salmista por excelencia.
En este salmo, David hace una larga reflexión sobre la conveniencia de vivir dependiendo de Dios sin dejarse deslumbrar por los atractivos de este mundo ni desanimarse por sus ataques, pues Dios siempre protege y premia a los que le obedecen y confían en Él.
Hoy pondremos nuestra Mirada sobre los versículos cinco al siete, que, primero, leeremos, y después iremos viendo frase por frase, con el fin de saborear cada expresión que el salmista, inspirado por el espíritu Santo, nos ha dejado.
Los versículos cinco al siete del salmo treinta y siete dicen así:
“5 Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. 6 Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía. 7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades“.
Después de leer, volvamos al comienzo de lo que hemos leído.
El comienzo del versículo cinco dice:
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”. Estas palabras han sido de muchísima ayuda en circunstancias difíciles para muchísimas personas.
Tienen tres partes muy claras, que podemos decir de forma coloquial, de la siguiente forma. Señor, toma tu la dirección de mi vida, yo confío en ti y no me dejaré arrastrar por la prisa, porque sé que tú me llevarás a buen puerto.
La fe, la auténtica, consiste en confiar en la palabra de Dios en toda circunstancia, por adversa que sea y aunque tú creas que tienes un plan mejor que el de Dios. Porque, en realidad, la relación con Dios consiste en eso, en confiar en su palabra.
Seguidamente, la confianza se manifiesta en una promesa, pues dice:
“Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía”. Es decir, va a quedar muy claro que Dios está de tu parte y es Él quien defiende tu buen comportamiento y lo reivindica. Por esa razón, dice a continuación:
“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él”.
O sea, espera que Dios actúe en tu vida porque nadie como Él sabe los mejores momentos, nadie como Él conoce el tiempo adecuado. Ten paciencia, espera confiadamente. No protestes por lo que tú crees es una tardanza insoportable. Porque, según dice seguidamente, es posible que te parezca que Dios no está interviniendo cuando debía hacerlo, parece que se está retrasando en dar su merecido a los que se hacen ricos a pesar de ser malvados, pues dice:
“No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades”. Y es que, a veces, nos sentimos indignados al ver como prospera la maldad, y nos sumamos a los que dicen:
¿Cómo permite Dios?
¿Cómo no les da su merecido?
¿Cómo no los castiga?
¿Cómo les permite prosperar siendo tan injustos?
Tenemos, necesariamente, que volver al principio para dejarte de nuevo el gran consejo del salmo:
“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”.
Puedes creer a su palabra, Dios nunca le falla a los que confían en Él, nunca lo ha hecho y nunca lo hará.
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