Espacio presentado por Daniel Valuja.
Salmo 42 Versiculos 2-4: Recuerdos dolorosos
Bienvenidos a Miradas. En nuestro diario paseo por el libro de los salmos ya estamos avanzando por el salmo cuarenta y dos, y, cada día nos detenemos en una parte del mismo para dejarnos influir por su rico contenido.
Leeremos el salmo entero y después nos detendremos en los versículos parte del dos, el tres y el cuatro. El salmo descubre los sentimientos de alguien que está lejos de su pueblo y es acosado por los enemigos de Dios.
El salmo cuarenta y dos dice así:
“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida. Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo? Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios? ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío”.
Terminada nuestra lectura del salmo cuarenta y dos, ponemos nuestra Mirada sobre la segunda parte del versículo dos y los versículos tres y cuatro que dicen así: “
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días:
¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta”.
Vamos por partes. El salmista echa de menos el lugar de adoración comunitario, sobre todo, porque los enemigos de Dios se burlan de él continuamente, porque las cosas no le van bien, lo deja claro con estas palabras: “
¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?”.
Y es que, en medio de su soledad, tiene recuerdos lacerantes, porque son lejanos e inalcanzables en ese momento, de reuniones en la presencia de Dios junto con muchos otros que libremente le rinden a Dios adoración, pues dice:
“Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta”.
¿Has dejado de reunirte, de gozarte con el pueblo de Dios?
¿Lo echas de menos como el salmista?, pues vuelve.
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